Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Pistas para la homilía

  •   Domingo Octubre 11 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Peregrinos en búsqueda de la Sabiduría y la Palabra

• Lecturas:

- Libro de la Sabiduría 7, 7-11
- Carta a los Hebreos 4, 12-13
- Marcos 10, 17-30

• Cuando escuchamos las lecturas de los textos bíblicos de la liturgia de este domingo, inmediatamente identificamos dos grandes temas que ocupan el centro de la escena. Estos dos temas son la Sabiduría y la Palabra, los cuales aparecen con gran fuerza en diversos escritos del Antiguo y el Nuevo Testamento. En esta meditación dominical, los invito a profundizar en ellos, dejándonos interrogar.

• Empecemos por la Sabiduría, palabra que resuena con mucho vigor en la primera lectura. Allí leemos: “Invoqué y vino sobre mí el espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y en comparación con ella tuve en nada la riqueza”.

• ¿Qué nos dice este texto bíblico a quienes vivimos en el siglo XXI, conectados día y noche a las redes sociales, y que nos sentimos terriblemente solos y desprogramados cuando no tenemos junto a nosotros un teléfono inteligente? Gracias a internet, tenemos a nuestro alcance toda la información. Más aun, es tal la cantidad de información que nos ofrecen los motores de búsqueda, que somos incapaces de leerla y, mucho menos, de procesarla.

• Este tsunami de información llega a los teléfonos celulares sin que haya existido algún tipo de control de calidad. Y las personas acogen como cierta toda la información que llega. Por eso se habla de la globalización de la superficialidad para referirse a la falta de espíritu crítico respecto a la información que se recibe. Uno de los grandes desafíos que tienen las instituciones educativas es desarrollar la capacidad crítica de los niños y los jóvenes, de manera que sean capaces de analizar la información y transformarla en conocimiento útil para la vida personal y social.

• Pero, vayamos más allá de internet y bebamos en las aguas cristalinas que nos ofrece la Biblia. En sus páginas encontramos infinitas riquezas. Los textos sagrados nos hablan de la Sabiduría, que es un tipo de conocimiento diferente del que se construye en los laboratorios y en los debates académicos. La sabiduría es un conocimiento especial que nos permite ir más allá de los datos y de las apariencias, para llegar a lo profundo de la realidad y preguntarnos el por qué y el para qué.

• Todos nosotros hemos encontrado personas con una formación académica mínima, que nos sorprenden por la profundidad de sus comentarios, la cual es fruto de la experiencia y la reflexión. A ese conocimiento diferente lo llamamos sabiduría.

• Este conocimiento diferente se abre a horizontes insospechados en mujeres y hombres que cultivan una vida de oración e intimidad con Dios. El Señor les concede la gracia de ver la realidad con ojos penetrantes, y descubrir allí la presencia de Dios y su plan de salvación. Se trata de una Sabiduría espiritual, fruto de la acción del Espíritu en nuestro interior.

• Pasemos ahora al segundo tema que aparece con gran fuerza en las lecturas de este domingo. Este tema es la Palabra. Según la Carta a los Hebreos, “La Palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos; llega hasta lo más íntimo del alma, hasta la médula de los huesos y descubre los pensamientos e intenciones del corazón”. La Palabra de Dios, consignada en las Escrituras y anunciada por la Iglesia, no es discurso teórico sobre la ética o la vida social o la organización económica. Es Palabra eficaz que descubre el plan de Dios y sacia las necesidades más hondas del ser humano.

• Cuando escuchamos atentamente la Palabra de Dios y permitimos que nos interrogue, lo que parecía un caos empieza a cobrar sentido, lo que era oscuridad se va iluminando poco a poco, y empieza a dibujarse el camino hacia la casa del Padre.

• En el Evangelio de Marcos, la Palabra que pronuncia Jesús en su diálogo con el joven rico se hace invitación: “Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme”. El joven de la escena evangélica no tuvo el valor de dar una respuesta positiva a la invitación que le hacía el Maestro.

• Cada uno de nosotros ha venido al mundo para cumplir una misión. Cada uno de nosotros es llamado por Dios. El reto es descubrir cuál es nuestra vocación, la que llenará de sentido nuestras vidas. Lamentablemente, muchas personas pasan por la vida haciendo muchas cosas, pero carecen de un propósito claro y noble. Cuando no logramos identificar nuestra vocación, nos sentimos vacíos. La vida personal se ilumina cuando logramos desarrollar nuestras potencialidades y ponerlas al servicio del bien común.

• Que esta meditación sobre la Sabiduría y la Palabra nos permita avanzar en el conocimiento de nosotros mismos y abrirnos a la acción del Espíritu.