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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Noviembre 01 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El evangelio de hoy nos ofrece una oportunidad excelente para meditar la BIENAVENTURANZAS según San Mateo, aplicadas al tema ecológico, tomado en el sentido amplio con que lo preseta la encíclica LAUDATO SI del Papa Francisco.

Una posibilidad es presentar las Bienaventuranzas del Mundo de la Riqueza, del Poder, del Paradigma tecnocrático, como aparece en el capítulo III de la encíclica. Viniendo ya en concreto a las Bienaventuranzas - mejor a las Malaventuranzas - estas se podrían presentar así:

Bienaventurados los que tienen un espíritu tal de riqueza, que les lleva a destruir la Creación para alcanzar el Reino prometido por la sociedad capitalista.

Bienaventurados los que hacen sufrir a los demás por no preocuparse por el cambio climático ni la contaminación de las aguas, como en el caso de tantas minas de oro, que acaban con los ecosistemas y destruyen las comunidades campesinas.

Bienaventurados los que no tienen hambre ni sed de justicia, porque ellos podrán colaborar en todo el actual sistema de corrupción político con fraudes y engaños al pueblo.

Bienaventurados los que no tienen misericordia porque no se preocuparán de los pobres, de los cuales la encíclica papal habla tantas veces, haciéndonos pensar y quitándonos la paz.

Bienaventurados los sucios de corazón porque así no sufrirán viendo las miserias ajenas, en especial de quienes sufren las inclemencias del tiempo, del fenómeno del Niño o de la Niña y vivirán tranquilos en sus comodidades.

Bienaventurados los que no se preocupan por las Paz y en concreto por el las tonterías que se discuten en la Habana en lugar de querer continuar la guerra hasta vencer al enemigo.

Bienaventurados los que persiguen a los que practican la justicia porque nos librarán de estar pensando en la realidad social tan desigual e injusta y nos permitirán vivir el Reino de la llamada Teología de la Prosperidad, que nos proclaman tantas emisoras.

Bienaventurados cuando nunca los insulten, persigan o calumnien por no meterse en los líos a que nos lleva un Evangelio vivido con el sentido que lo predicó Jesús.

Alégrense y regocíjense porque tendrán una recompensa grande en la tierra, donde predomina el relativismo práctico. No se preocupen por leer esta encíclica, donde el Papa se mete en cosas que no le tocan como sería hablar del cambio climático, de la pérdida de la biodiversidad, de la contaminación del agua, de la inequidad planetaria, de la débil reacción de los gobiernos ante estos problemas.

En resumen, no se preocupen por los demás ni por el Reino de Dios, sino por sí mismos y por el dios Dinero.