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Pistas para la homilía

  •   Domingo Noviembre 08 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Lecciones de solidaridad y generosidad

• Lecturas:

- I Libro de los Reyes 17, 10-16
- Carta a los Hebreos 9, 24-28
- Marcos 12, 38-44

• Las lecturas de este domingo nos invitan a reflexionar sobre temas de gran sensibilidad humana, como son la solidaridad y la generosidad. Como las imágenes son más expresivas que las palabras, los textos bíblicos nos presentan el testimonio de dos mujeres viudas quienes, a pesar de estar en situación de pobreza extrema, como dicen los economistas de hoy, no dudan en compartir lo poco que tenían:

- El primer caso corresponde a la viuda que el profeta Elías encontró en la ciudad de Sarepta. La ciudad padecía, durante meses, una terrible sequía que había arruinado la agricultura. A pesar de su dramática situación, la mujer compartió con el profeta lo poco que le quedaba de harina y aceite.

- En el evangelio, Jesús alaba la generosidad de la viuda que depositó en la alcancía del Templo dos monedas, que constituían sus ahorros. De ella afirma que había dado más que nadie porque no se trataba de excedentes sino de recursos básicos.

• Muchos de nosotros somos testigos de la generosidad heroica de muchas personas que vibran con la solidaridad hacia los más vulnerables. No dudan en abrir las puertas de sus casas a los amigos que han sido víctimas de calamidades; sirven de hogares de paso o se convierten en padres adoptivos de niños abandonados; participan activamente en campañas de recolección de artículos de primera necesidad para ayudar a familias desplazadas o que lo han perdido todo por causa de los desastres naturales.

• Este testimonio silencioso de solidaridad y generosidad no es material interesante para ser dado a conocer por los medios de comunicación. Lo que sí es noticia son las extravagancias de los artistas y magnates que gastan de manera inverosímil; compran mansiones a precios exorbitantes, las cuales sólo usan durante unas pocas semanas al año, y el resto del tiempo permanecen cerradas. También son noticia los desfalcos multimillonarios de quienes se apropian de los recursos públicos o de los ahorros de los ciudadanos.

• Frente a la generosidad de las personas que se desprenden de lo que les es necesario, es motivo de vergüenza la voracidad de quienes arrebatan a otros lo que les pertenece en justicia, pues no les reconocen las prestaciones sociales a las que tienen derecho, los despojan de sus vacaciones y los hacen trabajar más horas.

• ¿Qué podemos hacer para que las semillas de la solidaridad y de la generosidad echen raíces en los corazones de muchos? No creo que estas semillas logren sobrevivir en condiciones silvestres, porque hay muchos factores que atentan contra ellas. Estas semillas deben ser plantadas y protegidas través de la educación. Y aquí estamos hablando de una responsabilidad compartida por muchos actores sociales.

• Empecemos por el papel que corresponde a los padres de familia como sembradores de solidaridad y generosidad:

- Es natural que los padres quieran consentir a sus hijos, Pero, con frecuencia, este noble deseo se expresa de manera equivocada pues satisfacen al instante todas las exigencias de los hijos. Los niños deben aprender que las cosas no aparecen por arte de magia, sino que son el resultado de un esfuerzo. Y este reconocimiento lleva a valorar lo que con dificultad se va consiguiendo.

- Los niños deben aprender a compartir espacios, juguetes, programas. Si estos aprendizajes no se logran en las primeras etapas de la vida, como adultos serán unos seres egoístas, incapaces de compartir con las personas con las que viven y trabajan. Por eso no conviene que los niños y adolescentes tengan televisores y tabletas para su uso personal exclusivo; esto los va aislando de los demás y no desarrollarán sus capacidades para comunicarse y vivir en comunidad.

- Los educadores compartimos responsabilidades como sembradores de semillas de solidaridad y generosidad. Las estrategias pedagógicas deben apuntar al fortalecimiento del trabajo en equipo, en el que se complementan las cualidades y fortalezas de cada uno de los participantes. La vida escolar y universitaria ofrece múltiples oportunidades para desarrollar estos valores que son importantísimos para la vida ciudadana.

- Ciertamente, los estímulos y reconocimientos son necesarios. Ahora bien, hay que encauzarlos con prudencia para no generar destructivos procesos de competitividad arrasadora, que considera válidos todos los medios con tal de obtener el fin deseado.

• Colombia avanza hacia la firma de un acuerdo que ponga fin al conflicto que nos ha desangrado durante décadas. A partir de esa firma, se iniciará un largo y difícil camino hacia la creación de una nueva institucionalidad. Esta tarea va a exigir un notable esfuerzo por parte de todos nosotros. Necesitaremos altas dosis de solidaridad y generosidad para abrirnos a la reconciliación, acoger a los desmovilizados, transformar el campo que ha sido el gran olvidado de los planes desarrollo, e invertir en salud y educación. La construcción de un nuevo país va a ser muy costosa. Aprendamos de estas dos viudas, cuyo testimonio nos presentan las lecturas de hoy. Ellas nos inspiran a ser solidarios y generosos con este proyecto de futuro que se nos abre.