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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Noviembre 29 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Si hay alguna frase bien clara en el Evangelio es aquella de que ni el Hijo del Hombre sabe cuándo es el día del fin del mundo. Y a pesar de eso no han faltado grupos religiosos que han pronosticado fechas, con el objetivo oculto de asustar a las personas para que asistan a sus cultos.

Las lecturas de hoy se prestarían para algo parecido por el carácter apocalíptico que tienen. Por ejemplo: “Habrá fenómenos extraordinarios en el sol, en la luna y las estrellas. En la tierra naciones enteras se llenarán de angustias y desesperación al oír el estruendo del mar y el oleaje… “ (Lucas 21,25).

Pablo en la carta a los Tesalonicenses, después de desear que “el Señor colme a los fieles y los haga rebosar de amor unos con otros y con todos…” (1 Tes. 3,12), más adelante los invita a que sean santos e irreprensibles para que puedan presentarse ante Dios nuestro Padre.

Si nos detenemos en la primera cita, la de Lucas, podríamos estar relacionándola con hechos como los atentado de los grupos terroristas en París en días pasados o con fenómenos tales como los siguientes:

- Las conclusiones del estudio realizado en forma conjunta entre la Organización Mundial de la Salud y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en donde se afirma que si no se recortan la emisiones contaminantes, de aquí al 2.100 la temperatura de Brasil pude aumentar 5,4 grados respecto a los niveles preindustriales, lo que implicaría que 168 millones de personas estarían en riesgo de contraer la malaria.

- En Colombia una investigación de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA) vaticina la desaparición de la mayoría de los páramos si la tendencia actual continúa.

- En el 2.014 el carbón fue el responsable de la emisión de 14,2 gigatoneladas de dióxido de carbono, es decir, el 44% del total de emisiones de CO2 y más de un cuarto de los gases de efecto invernadero.

La encíclica LAUDATO SI, Alabado seas, nos advierte que “la conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos. Muchos saben que el progreso actual y la mera sumatoria de objetos y placeres no bastan para darle sentido y gozo al corazón humano, pero se sienten incapaces de renunciar a lo que el mercado les ofrece” (L.C, n.209)

Y hablando del fin de los tiempos, el Papa Francisco nos dice en la misma encíclica ya citada: “Al final nos encontraremos cara a cara frente la infinita belleza de Dios (Cfr. 1 Cor 13,12) y podremos leer con feliz admiración el misterio del universo” (L. S, nr. 243)