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Pistas para la homilía

  •   Domingo Diciembre 13 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Adviento vs. Consumismo desbocado

• Lecturas:

- Libro de Sofonías 3, 14-18
- Carta de san Pablo a los Filipenses 4, 4-7
- Lucas 3, 10-18

• Hace pocos días, los medios de comunicación nos saturaron con mensajes sobre el Black Friday, una gran promoción de las tiendas de los Estados Unidos que ofrecen descuentos increíbles, y así se inicia la temporada navideña. Esta costumbre de la gran potencia del norte, como tantas otras, es copiada en América latina.

• En los telediarios vimos las multitudes se agolpaban frente a los almacenes, esperando que abrieran sus puertas. También vimos el lamentable espectáculo de clientes que se disputaban a puños un artículo de los que estaban en promoción. La hipnosis que producen estos descuentos hace que la gente se endeude más allá de sus capacidades, y en el mes de enero empezarán a aterrizar a la cruel realidad de tener que pagar las deudas adquiridas irresponsablemente.

• Para muchas personas, el periodo de la Navidad se asocia con ofertas comerciales. Se desvirtúa el clima propio del Adviento, como preparación para la venida del Señor, y se convierte en una orgía de consumo.

• Como creyentes, procuremos liberarnos de la avalancha de mensajes consumistas, para ir a lo nuclear del Adviento, y así leer el mensaje profundo que nos transmiten el pesebre, el árbol y los villancicos. Para ello nos ayudan las lecturas de este domingo, cuyo tema central es la alegría.

• El texto del libro de Sofonías es muy expresivo: “Canta, hija de Sion, da gritos de júbilo, Israel, gózate y regocíjate de todo corazón, Jerusalén”. Según Sofonías, ¿qué motivos de alegría tiene el pueblo de Israel? El autor sagrado le muestra al pueblo que ha cambiado la atmósfera oscura que pesaba sobre la comunidad para abrirse a horizontes llenos de luz: “El Señor ha levantado su sentencia contra ti, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel en medio de ti y ya no temerás ningún mal”.

• El pueblo de Israel estaba agobiado por los enfrentamientos que lo afligían y por la destrucción que había arrasado sus campos y ciudades. Sofonías les muestra une escenario diferente; así pues, sus lágrimas se transformarán en gritos de júbilo. La alegría de la que nos habla este texto es el resultado de la liberación de las cadenas que esclavizan, es la superación de los temores de sentirse continuamente amenazados; es empezar a vivir en paz. Los invito a que asumamos estas palabras de Sofonías como una oración por tantos hermanos nuestros, cuyas vidas transcurren en medio de la zozobra causada por la guerra; pidamos que finalmente puedan vivir como Dios quiere: grupos familiares que viven en paz con sus vecinos, que se ganan el pan de cada día con su trabajo honrado y que el Estado les garantiza sus derechos humanos fundamentales.

• En su Carta a los Filipenses, el apóstol Pablo también escribe sobre la alegría, enfocándola desde otro ángulo: “Alégrense siempre en el Señor; se lo repito: ¡alégrense! El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud”. Según las palabras de san Pablo, la alegría interior – que no es la que producen los descuentos del Black Friday -, es fruto de la cercanía del Señor. No estamos solos. Su amor providente nos acompaña cada día. Lo podemos llamar Padre porque verdaderamente somos sus hijos. Muchas veces nos sentimos perdidos y lo atribuimos a que Dios se ha olvidado de nosotros; somos nosotros quienes nos hemos olvidado de Él por andar pensando en otros asuntos de menor importancia.

• El texto del evangelio de Lucas, aunque no utiliza la palabra alegría, ciertamente nos revela un camino de paz interior a través de las enseñanzas de Juan Bautista:

- Juan exhorta a sus discípulos a que sean desprendidos y generosos: “Quien tiene dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo”. En palabras más contemporáneas, Juan Bautista nos invita a recorrer el camino de la vida ligeros de equipaje, sin apego a las cosas materiales; y nos recuerda la alegría que se siente cuando compartimos con los necesitados.

- Más adelante, en este mismo texto, Juan Bautista señala otros comportamientos que son fuente de paz y alegría interior: “No cobren más de lo establecido. No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente”. Nuestra calidad de vida mejoraría sensiblemente si respetáramos las reglas de la convivencia civilizada, que no son otra cosa que obrar según los valores éticos y la justicia.

- Finalmente, Juan Bautista nos ofrece una tercera pista para lograr la paz interior que nos permite vivir con alegría los momentos simples y amables de la vida; es su invitación a erradicar los celos y envidias que tanto mal hacen. “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene detrás de mí otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias”. Hay gente que es infeliz porque su interior está corroído por la envidia; son incapaces de reconocer que otras personas poseen cualidades y competencias de las que nosotros carecemos o que poseemos en menor grado. Este reconocimiento les produce un dolor insoportable.

Estas lecturas dominicales nos recuerdan el sentido verdadero de la alegría del Adviento, tan diferente de los mensajes del consumismo.