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Guíon para la radio

  •   Domingo Diciembre 13 de 2015
  •   Guión para la Radio
  •    José Martínez De Toda, S.J.

“¡Alégrense!” (2da. Lectura: Filipenses 4, 4-7)

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).

El Evangelio del domingo de hoy pinta a los militares y a los recaudadores de impuestos, que piden consejo a Juan el Bautista. ¿Qué les responde? Escuchémoslo.

Lectura del santo evangelio según San Lucas (Lc 3, 10-18)

NARRADOR/A – En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:

GENTE – Entonces, ¿qué hacemos?

NARRADOR/A – Él contestó:

JUAN – El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.

NARRADOR/A – Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron:

PUBLICANOS – Maestro, ¿qué hacemos nosotros?

NARRADOR/A – Él les contestó:

JUAN – No exijan más de lo establecido.

NARRADOR/A – Unos militares le preguntaron:

MILITARES –¿Qué hacemos nosotros?

NARRADOR/A – Él les contestó:

JUAN – No hagan extorsión a nadie, ni se aprovechen con denuncias, sino conténtense con la paga.

NARRADOR/A – El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:

JUAN – Yo les bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él les bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.

NARRADOR/A – Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.

Pregunta 1 – ¿Por qué se llama Laetare al domingo de hoy?

Laetare significa Alégrense. De ahí Leticia. Es la primera palabra en latín de la Misa de hoy, de la antífona de entrada. Es una invitación al gozo, al regocijo, al júbilo. Y esta expresión (Laetare) se halla además en las dos Lecturas y en el Salmo Responsorial.

Pregunta 2 –¿Por qué tanta alegría?

“El Señor Jesús está cerca”, “está en medio de nosotros”, se repite. Pronto nacerá en Belén. Hay que celebrarlo.

Y, ¿a quién no le gusta una fiesta? En ella crece nuestra amistad y nuestra alegría.

Pero la venida de Jesús nos obliga a prepararnos a su venida. Hoy es Juan el Bautista, el que nos urge a convertirnos y a limpiarnos de nuestros pecados.

Pregunta 3 – ¿Qué significa en concreto la conversión?

Había un pintor de calle de los que hacen retratos rápidos de las personas. Un día posó un borracho sucio, sin afeitar y con ropas malolientes. A pesar de su aspecto desastroso fingió gran dignidad. El pintor le dedicó más tiempo del normal y, cuando terminó, le presentó al hombre su retrato.

- “Ese no soy yo”, dijo sorprendido el borracho, cuando se vio bien vestido y sonriendo en el retrato. Y el pintor le contestó:

- “Pero ése es el hombre que usted todavía puede llegar a ser”.

Dios es el pintor, y yo el pintado. Ésa es la conversión.

Es lo que la gente le pregunta a Juan: “¿Qué debemos hacer?”

Juan responde inmediatamente:

“El que tenga dos túnicas y comida, que las reparta...”

Se parece a lo que respondió Jesús al joven rico del evangelio, que también le preguntó: “¿Qué debo hacer para conseguir la vida eterna”?

Jesús le respondió: “Vende lo que tienes, y dalo a los pobres”.

Aquí Juan y Jesús nos piden verdadera justicia social, atención a los que sufren, apertura sincera ante las necesidades de quienes viven cerca o lejos de nosotros. Es un cambio de mentalidad. Es la metanoia en griego.

Pregunta 4 – ¿Qué les responde a los recaudadores de impuestos?

Los llamaban publicanos, y eran funcionarios del imperio romano o de las autoridades locales. A ellos Juan les dice: “No exijan más de lo que les está ordenado.”

Pregunta 5 – ¿Qué les responde a los soldados, los militares, los policías?

Juan les contesta, “No hagan extorsión á nadie, ni calumnien; y conténtense con su salario” (v. 14).

Juan, curiosamente, no les dice ni a los publícanos ni a los soldados que se busquen otra ocupación. No. Alguien hará eso, según sea el sistema que funcione en cada sitio. Sólo que al menos cada uno debe tratar a la gente justa y honestamente.

Pero eso sí. Si la presión desde el alto mando hace imposible ser justo y honesto, quizá deban buscar otro empleo.

Pregunta 6 – Aquí lo que más pide Juan es JUSTICIA.

Así es. Lo que Dios pide es justicia. La justicia es un tema frecuente a lo largo de toda la Biblia. Que Dios sea justo, como repiten una y otra vez los profetas, quiere decir que es liberador, que toma partido por los pobres y exige que se respete el derecho de los oprimidos, que es recto, que no se deja sobornar por la palabra engañosa o por el culto vacío.

La religión verdadera es reconocer el derecho de los pobres y establecer relaciones de justicia entre los hombres (Isaías 1, 10-18; Jeremías 7, 1-11).

Pregunta 7 – ¿Podemos nosotros también preguntar: ¿Qué debemos hacer?

Aquí ponemos nuestras profesiones. ¿Qué debemos hacer en el marco de la justicia los docentes, las amas de casa, los abogados, los políticos, los médicos, los empresarios, los militares, los trabajadores, los desempleados, los militantes de un partido, los líderes de opinión, los comunicadores, los sacerdotes, los evangelizadores?

Cada una de estas profesiones o situaciones puede llevar a la injusticia y debemos estar vigilantes, y ser exigentes con nosotros mismos.

Pregunta 8 –¿Y qué debemos hacer hoy nosotros?

Acoger a Jesús en nuestro corazón y Él nos dará el valor de abrirnos a los demás y hacer las obras del amor. Esperar a Jesús, invocar su venida, pues como dice el Prefacio de hoy, sabemos que cada día “está viniendo” y “sale a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y, por el amor, demos testimonio de la espera dichosa de su reino” (Prefacio del Domingo III de Adviento de hoy).

- No hacer sufrir a nadie. Respetar los derechos de todos. No insultar a nadie. No aprovecharnos de nuestro poder de una forma egoísta para ganar más poder aún y dinero.

- Revestirnos del amor de Dios.

- Hacer justicia, tener solidaridad y caridad...

Pregunta 9 – ¿Cuál es el principal problema en la vida de fe de los cristianos?

Uno de los mayores problemas de la Iglesia hoy día es la poca coherencia entre fe y obras. Decimos que creemos, pero no se nota en nuestra conducta práctica.

Según una encuesta de Gallup en 1987 en los Estados Unidos, había poca diferencia de conducta moral entre la gente que iba a la Iglesia y la gente que no iba. Y eso se repite hoy día en muchos sitios.

Cuidado con lo que algunos predicadores no católicos repiten en la radio: “Basta con creer, y serás salvado”. Eso no lo dijo Jesús jamás, y hoy tampoco lo dice Juan el Bautista. La verdadera fe actúa por la caridad (Gálatas 5,6).

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Es un rato de alegría y de intimidad con Jesús y los hermanos. Allí está también Juan el Bautista, que nos da buenos consejos.