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Guíon para la radio

  •   Domingo Diciembre 20 de 2015
  •   Guión para la Radio
  •    José Martínez De Toda, S.J.

“Dichosa tú que has creído” (Lc 1, 39-45)

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).

El Evangelio del domingo de hoy nos presenta a la Virgen, que sale de viaje. ¿Adónde va? ¿A hacer turismo? ¿A distraerse? ¿O a hacer un gran favor? Escuchémoslo.

Lectura del santo evangelio según San Lucas (Lc 1, 39-45)

NARRADOR/A – En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito:

ISABEL – ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

Pregunta 1 – Dice el evangelio que María salió de prisa para la casa de su parienta Isabel. ¿Por qué tanta prisa?

El ángel le había dicho: “Vas a quedar encinta: tendrás un hijo. Y esto ocurrirá conservando tu virginidad. Pues para Dios todo es posible. Mira tu prima Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril.”

María le creyó al ángel, y salió de prisa para compartir su alegría con Isabel, y ayudarle en las faenas de casa: traer agua de la fuente, cuidar el corral de gallinas y conejos, preparar la comida, etc.

Este viaje no sería un paseo. Isabel vivía en Ain Karem, una aldea situada en las montañas de Judea, a unos 7 kilómetros y medio al oeste de Jerusalén.

Desde Nazaret, el viaje duraría varios días de camino a través de las montañas, con dificultades, peligros e imprevistos.

Pregunta 2 – ¿Cómo la recibe Isabel?

La alegría de Isabel es desbordante. Dice a María: “¡Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor? Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se estremeció de alegría en mi vientre. ¡Bendita tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho!”.

Isabel, llena del Espíritu Santo, fue la primera en conmoverse ante la presencia de Jesús, que traía María. Fue la primera en llamar a María, "madre de mi Señor".

Isabel llama a María ‘Bendita’ tres veces:

- La primera fue: "Bendita entre todas las mujeres". Dios la eligió entre los pobres para ser la madre de su Hijo.

- La segunda: "Bendito es el fruto de tu vientre". A partir de ahora, una historia nueva se va a escribir, empieza el Nuevo Testamento, empieza el tiempo de Jesús, fruto que madura en las entrañas de María y se nos da como bendición a todos nosotros.

- La tercera: "Bendita tú por haber creído". María es bendita no tanto por su papel biológico sino por su fe, por ser discípula, por haberse puesto incondicionalmente en las manos de Dios, por su disponibilidad, considerándose ‘esclava’ del Señor.

María e Isabel, dos mujeres bendecidas por Dios, son para nosotros verdaderos modelos de la espiritualidad de la espera y de la confianza en Dios, modelos de fe, esperanza y amor; y modelos de maternidad por haber tenido hijos tan preclaros.

Pregunta 3 – Navidad es el tiempo de los regalos. ¿Qué piensas de ellos?

Te cuento esta historia:

<Anita tenía un papá tecnócrata, que hacía mucho dinero, pero tenía poco tiempo para su familia. Cada noche Anita le pedía a su papá que le leyera un cuento, antes de irse a dormir. Así lo hizo su papá por algún tiempo, hasta que encontró una ‘solución’ para no tener que leer los cuentos: compró un grabador y un locutor le grabó algunos de los cuentos favoritos de Anita. Y así cada vez que Anita le pedía un cuento, apretaba el botón, y a escuchar. A Anita le pareció bien esto por unos días.

Pero de golpe rehusó escuchar tales cuentos grabados.

- “¿Por qué?”, preguntó su papá. Y Anita respondió:

- Porque no me puedo sentar en las rodillas del grabador.

El papá de Anita le regaló un grabador, pero no se dio a sí mismo, su presencia, su tiempo, su disponibilidad.>

Pregunta 4 – ¿Cuáles son los regalos más famosos?

El Padre Eterno comienza regalándonos a su único Hijo, para que creyendo en Él, tengamos vida eterna. (Juan 3:16). Fue el mejor regalo.

En este evangelio María visita a Isabel. ¿Qué regalo le trae? No lo sabemos. Pero le llevó la alegría y el gozo del Espíritu.

Su regalo principal era ella misma, su presencia, su inspiración. Y éste es el mejor y el más costoso regalo: sacar tiempo para estar con alguien.

Muchos quisieran este regalo, pero no lo reciben en Navidad.

Los Magos trajeron también sus regalos más bien simbólicos al Niño Jesús.

Pregunta 5 –¿Qué necesita más hoy la gente?

La gente tiene incertidumbre, miedo. Hay una desconfianza que pulula hoy por todas partes. Y la gente necesita ánimo, coraje, entusiasmo, ilusión, inspiración, seguridad. Todos necesitamos paz interior y la alegría que viene del Espíritu Santo.

Cuando visitemos a gente en Navidad, llevémosle inspiración a sus vidas, procuremos llevarlos más cerca de Dios, compartamos el Espíritu de la Consolación, del entusiasmo, de la paz y de la alegría, como María lo hizo.

Pregunta 6 – ¿Cuáles son los criterios para hacer regalos de Navidad?

Está bien regalar. Pero, ¡cuidado con los regalos! He aquí algunas reflexiones:

- Sus hijos no necesitan un nuevo juguete, le necesitan a usted.

- Su esposa no necesita el último perfume, le necesita a usted.

- Sus padres ya mayores no necesitan más cosas; necesitan que usted les caliente sus manos con su calor.

- Dar cosas es fácil (cuando hay dinero), darse uno mismo es lo difícil.

¿Qué le vamos a regalar a Jesús? ¿Le daremos un poco de nuestro amor, de nuestro tiempo, de nuestra vida a las personas, en las que Él está?

¿Ya tenemos un Nacimiento en nuestra casa? ¿Visitaremos algún Nacimiento famoso? ¿Le adoraremos como nuestro rey y Señor?

¿Nos decidiremos a amarlo y servirlo en nuestros hermanos, sobre todo en los pobres?

Ojalá que nuestras visitas de Navidad sean como la de María a Isabel, visitas en las que el Espíritu haga saltar de gozo, de amor y de paz a las personas que veamos.

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí veremos el Nacimiento, pero sin el Niño aún, pero que lo espera ya con las luces encendidas, y con cantidad de figuras sonrientes. Nosotros también lo esperamos, y nos llenará de vida, de optimismo, de amor. El Padre Eterno nos regala a su Hijo, el mensajero del amor, y la Virgen nos lo presentará.