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Pistas para la homilía

  •   Domingo Enero 31 de 2016
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

La adulación es incompatible con la evangelización

• Lecturas:
- Profeta Jeremías 1, 4-5. 17-19
- I Carta de san Pablo a los Corintios 12, 31 –13, 13
- Lucas 4, 21-30

• En estas primeras semanas del Tiempo Ordinario, los relatos de los Evangelios nos muestran las actividades con las que Jesús inicia su ministerio apostólico. En el texto que acabamos de escuchar, aparece Jesús en la sinagoga de Nazaret, el pueblo en el que había crecido. La asamblea que se encuentra reunida para escucharlo está constituida por los vecinos; en un pueblo pequeño todos se conocen. El regreso de Jesús a su pueblo había sido precedido por la fama de sus acciones milagrosas y la sabiduría de sus enseñanzas.

• Para nosotros lo más interesante de esta escena es darnos a conocer, desde los comienzos de su predicación, el estilo pastoral del Señor. Un primer rasgo de su predicación es la claridad con que anuncia que, aquello que había sido una promesa de salvación transmitida durante siglos al pueblo de Israel, se ha hecho realidad. Después de leer un pasaje del profeta Isaías, les dice: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que ustedes acaban de oír”.

• Inmediatamente después de estas solemnes palabras, Jesús manifiesta un segundo rasgo de su estilo pastoral, que es la franqueza con que denuncia las inconsistencias en el comportamiento de los líderes religiosos y de la comunidad creyente. Jesús no vino para endulzar los oídos de nadie; no pretendía ganar adeptos por medio de halagos. Su género literario era políticamente incorrecto.

• Por eso Jesús, después de leer el texto de Isaías, hace una fuerte afirmación: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra”. Y para que no quedaran dudas de lo que quería denunciar, hizo referencia a la acción de Dios en dos personajes que no pertenecían al pueblo judío: la viuda que vivía en el pueblo de Sarepta, y Naamán, oriundo de Siria.

• Estas palabras de Jesús suscitaron la furia de los que llenaban la sinagoga de Nazaret. Los que, pocos minutos antes, lo habían escuchado con admiración, ahora lo quieren lanzar al abismo. Es la reacción típica de las multitudes, que son muy cambiantes en sus afectos y pasan bruscamente de la adoración al rechazo. Esto lo vemos continuamente en el mundo del deporte, con los directores técnicos y los jugadores.

• Estos dos rasgos del estilo pastoral de Jesús – claridad en cuanto a la misión y franqueza en las denuncias – se manifestarán a lo largo de su ministerio apostólico y marcarán el camino para la acción evangelizadora de la Iglesia.

• Ciertamente, la doctrina de la Iglesia es signo de contradicción, como lo fueron y siguen siendo las enseñanzas de Jesús. Mientras unos atacan a la Iglesia por ser aliada de los poderosos, otros la denuncian por su doctrina social, que consideran subversiva… No hay que dejarse impresionar por la estridencia de las críticas. Sería muy preocupante que el Magisterio de la Iglesia obtuviera el aplauso de las multitudes. Así como Jesús no buscó subir en el rating de aceptación de quienes lo escuchaban, tampoco la Iglesia debe preocuparse por encontrar los aplausos de los medios de comunicación. Las preocupaciones de la acción evangelizadora de la Iglesia son diferentes: se debe preocupar por la coherencia entre lo que enseña y lo que hace; se debe preocupar por la fidelidad al mensaje de Jesucristo; se debe preocupar por su capacidad de comunicación con las comunidades a las que acompaña.

• La actitud de Jesús en la sinagoga de Nazaret y el talante del quehacer evangelizador de la Iglesia se entienden mucho mejor a la luz de la tradición profética. Para ello nos ayuda la primera lectura que escuchamos, la cual está tomada del profeta Jeremías. Con palabras muy directas se nos describe la misión del profeta: “Te consagré como profeta para las naciones. Cíñete y prepárate; ponte en pie y diles lo que yo te mando. No temas, no titubees delante de ellos”.

• Es hora de terminar nuestra meditación dominical. Que el estilo directo de comunicación que Jesús utiliza en la sinagoga de su pueblo, inspire la acción evangelizadora de la Iglesia. Y que también sea motivo de inspiración para los padres de familia y los educadores, de manera que tengan la claridad y el valor para trazar la línea divisoria entre lo honesto y lo deshonesto, sin ambigüedades ni concesiones motivadas por el deseo de agradar o por evitar conflictos.