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Pistas para la homilía

  •   Domingo Febrero 07 de 2016
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Dios entra en nuestras vidas por diversos caminos

• Lecturas:
- Profeta Isaías 6, 1-2ª. 3-8
- I Carta de san Pablo a los Corintios 15, 1-11
- Lucas 5, 1-11

• La liturgia de este domingo nos transmite un mensaje teológico muy potente, el cual es transversal a las tres lecturas. Se nos narra cómo Dios irrumpe en la vida de unos hombres escogidos por Él, los transforma interiormente y los invita a ser protagonistas muy importantes del plan de salvación. Estos personajes son Isaías, Pablo, Simón Pedro y sus compañeros pescadores. Después de leer estos tres relatos, encontramos que, en medio de la diversidad, hay unas coincidencias teológicas muy hondas.

• Lo primero que salta a la vista es que la iniciativa viene de Dios. Él es quien escoge a sus colaboradores; Él se hace presente en sus vidas a través de experiencias muy hondas que difícilmente pueden ser expresadas con palabras humanas; Él los invita a asumir una tarea. Esta presencia especialísima de Dios en la vida de estos hombres sólo se explica desde el amor infinito de Dios, quien quiere llevar a cabo su proyecto con la colaboración de los seres humanos.

• El segundo elemento común a las tres lecturas es el misterio insondable de la elección: ¿Por qué Dios escogió a estos hombres? Perderemos el tiempo si queremos encontrar una explicación humana. Ciertamente, Dios no escoge a sus colaboradores revisando hojas de vida o atendiendo cartas de recomendación. Tampoco cabe pensar que estos judíos piadosos se propusieron mostrar unos resultados que les permitieran lograr un ascenso concedido por el Gran Jefe… Dios llama a quien quiere.

• El tercer elemento que nos llama la atención es constatar la diversidad de modos a través de los cuales Dios se manifiesta: Isaías nos describe una visión sobrecogedora de la gloria de Dios; Pablo subraya la profunda experiencia de comunicación que ha vivido (“Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí”); Simón Pedro y sus compañeros experimentan la presencia del poder de Dios en medio de su trabajo, en la pesca milagrosa.

• Después de tomar conciencia de estos elementos transversales a las tres lecturas, exploremos brevemente estos relatos.

• El profeta Isaías nos describe, con las dificultades que tiene el lenguaje humano, una escena sobrecogedora de la gloria de Dios: el trono, la orla de su manto, dos serafines, las puertas que tiemblan, el humo que llena el templo, la brasa ardiente con la que el serafín toca los labios del profeta. A través de estas imágenes, Isaías nos comunica que Dios se manifestó en su vida de una manera extraordinaria. ¿Cuáles son los sentimientos que invaden al vidente? Un doble reconocimiento: de la infinitud de Dios y de su pequeñez como creatura. Y recibe una misión, que no es invención suya sino iniciativa de Dios.

• Pasemos ahora al relato que hace Pablo en su I Carta a los Corintios. En su testimonio hay dos elementos muy notables, que deben ser tenidos en cuenta por los evangelizadores de todos los tiempos:

- “Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados…” En su predicación, Pablo es absolutamente fiel al testimonio de los inmediatos seguidores del Señor, que fueron testigos de su vida, pasión, muerte y resurrección. Es el mismo camino que sigue la Iglesia en su acción evangelizadora. La fidelidad al testimonio de la Iglesia Apostólica es la carta de navegación que debemos seguir en nuestro ministerio de la Palabra. No se trata de exponer nuestras teorías personales; se trata de proclamar la experiencia pascual.

- “Yo perseguí a la Iglesia de Dios y por eso soy el último de los apóstoles e indigno de llamarme apóstol. Sin embargo, por la gracia de Dios, soy lo que soy”. Pablo reconoce su condición de pecador y que todo lo que ha recibido es obra de la gracia. La vocación es un don de Dios y no el resultado de nuestros méritos personales.

• El evangelio de Lucas nos relata la pesca milagrosa. En este texto son notables las palabras de Simón Pedro, quien expresa una confianza total: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra, echaré las redes” Y el Señor respondió con generosidad a este gesto de Simón: “Así lo hizo, y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían”. Este relato nos enseña que los resultados de nuestros esfuerzos evangelizadores no dependen de las herramientas tecnológicas ni de la originalidad de las dinámicas que utilicemos. Todo es obra del Espíritu que actúa en lo más profundo del ser humano.

• En estos tres relatos bíblicos hemos visto cómo Dios se ha hecho presente en estos personajes que han jugado un papel importantísimo en la historia de salvación. Los invito a reflexionar cómo Dios se hace presente en nuestras vidas a través de personas y circunstancias particulares y cuál es el llamado concreto que nos hace.