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Apuntes del Evangelio

  •   Domingo Febrero 06 de 2016
  •   Apuntes del Evangelio
  •    Luis Javier Palacio Palacio, S.J.

El éxito de los discípulos en «lo que habían hecho y enseñado» sólo empieza a ser realidad luego de la experiencia Pascual, cuando empiezan a formarse comunidades de creyentes dentro y fuera de Palestina. Si en el evangelio de Marcos se recogen en la vida pública de Jesús es para mostrar que no era invención del grupo sino algo en consonancia con la vida de Jesús. En el judaísmo la instrucción, así no haya alcanzado a todo el pueblo, era una urgencia manifiesta. Solamente conociendo la ley (Torah, que significa también enseñanza, instrucción) en todas sus dimensiones se podía acceder al conocimiento de la voluntad de Dios. Según Fernando Savater, la casa de los rabinos fue la primera escuela formal que hubo en el mundo. Aunque limitada a los varones, allí el niño aprendía leer e interpretar la ley . La adultez se celebraba con el Bar-Mitzvah (confirmación) hacia los 14 años, cuando el adolescente podía ya leer y explicar las Escrituras públicamente. La predicación cristiana, siendo para adultos, se daba básicamente en la sinagoga, la cual funcionaba como escuela en semana y como lugar de culto el sábado. Las muchedumbres no eran tanto personas en busca de instrucción cuanto en busca de signos, milagros, repartición de panes, curaciones. Ordinariamente las multitudes tenían poco instrucción religiosa y por ello Jesús las considera como «ovejas sin pastor». La instrucción propiamente cristiana sólo empieza a perfilarse en la comunidad creyente al contacto con las controversias con el judaísmo y con el helenismo. Aparecen entonces técnicas de instrucción como “paideia”, “mistagogia”, “didaskalía”, catequesis, catecumenado para los inquietos respecto a la fe, aunque para la mayoría se buscaba más la obediencia que la instrucción . Los mejores ejemplos de instrucción no los encontramos tanto en los evangelios cuanto en las cartas de Pablo que explicitan el contenido del evangelio. Quizás la instrucción más completa en el evangelio la tenemos en los capítulos 13 al 17 en el evangelio de Juan para que permanezcan en la palabra y en el espíritu. El acceso a la instrucción ha sido siempre una prerrogativa de grupos restringidos de personas, que han administrado como algo suyo los aspectos más importantes de la vida política, social y religiosa. La instrucción como un derecho de todos es una conquista de la modernidad. Sin embargo, desde la crisis de Cesarea (confesión de Pedro) es clara la intención de Jesús de dedicarse a la instrucción de sus discípulos y alejarse de las multitudes y de la gente; sobre todo para que entiendan lo inevitable de la pasión y la muerte. La instrucción en Pablo tiene como objeto la persona misma de Cristo y la verdad que en él se contiene. Este adoctrinamiento no se limita a su carácter teórico, que es bien abundante, sino que también se extiende a una práctica que diferencie al creyente del gentil o no creyente. Para esto, los cristianos deben aceptar no solamente la guía de los apóstoles sino de los que tienen carismas en la comunidad. Así escribe Pablo: «Y él dio, por una parte, los apóstoles: por otra, los profetas; por otra, los evangelistas; por otra, los pastores» (Ef 4:11). Hoy la enumeración de los carismas sería muchísimo más amplia, sin poderse privilegiar un carisma en desmedro de otros. También Pablo, junto a la instrucción para llevar una vida cristiana coherente, utiliza la exhortación dirigida a sostener a los cristianos probados o puestos en crisis por las dificultades. Aquí encaja lo que dice el evangelio de hoy que «se fueron, pues, a solas (Jesús y los discípulos), en la barca a un lugar desierto». No aparece en Marcos lo que Jesús pueda enseñarlas cuando están a solas con él. Pablo, explicita lo que busca con sus cartas en el uso de los diferentes verbos, como son: "digo", "evangelizo", "anuncio", "exhorto", "ruego", "deseo", "animo", "conjuro", "amonesto", "doy instrucciones", "ordeno", "dispongo", "enseño", "doy a conocer", "persuado", "conforto". Todo esto los siente en consonancia con la tradición de instrucción de Jesús. Incluso lo que Pablo mismo no transmite pero es digno de crédito, ha de ser acogido por el creyente: «Por lo demás, hermanos, considerad lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de buena fama, de virtuoso, de laudable» (Fl 4:8). Los discípulos vienen designados en este evangelio como «los apóstoles», tal vez todavía en el sentido original de «los enviados». La tradición de “los doce” será posterior y básicamente del evangelio de Lucas. En Pablo el sentido de apóstol es un concepto más amplio y se incluyen muchos que no se nombran en las cuatro listas de “los doce”. Apóstoles eran los primitivos misioneros cristianos, cuya misión emanaba del Señor resucitado y se citan como un carisma (dado por el Espíritu) en una lista de otros carismas. Así que aquí tiene más el sentido simplemente de «enviados» en general que de “los doce” en particular. Desarrollan la misma actividad que con tanta frecuencia se atribuye a Jesús y que tanta importancia va a tener para las comunidades posteriores: hacer y predicar, predicar y sanar enfermos. Desde un punto de vista histórico el retiro de Jesús hacia la tranquila ribera oriental no resulta claro. Según Mateo, Jesús se retira premeditadamente porque le han llegado noticias de la actitud de Herodes. Se trata de la muerte del Bautista y el peligro que corre Jesús. Se nos narra que los discípulos de Juan, después del sepelio del maestro, vinieron a contárselo a Jesús. Pero el fin del Bautista, no fácil de armonizar en los evangelios, habría tenido lugar mucho tiempo atrás, según el mismo evangelio de Marcos, con lo que no se puede precisar la situación histórica. Lucas habla sólo en general de la retirada de Jesús hacia la región de Betsaida y transmite después una frase en la que Jesús revela su propósito de no permitir que Herodes ponga condiciones a su actividad. Marcos alude a otros intentos de retiro de Jesús. Así se descubre aquí una nueva tendencia: Jesús quiere apartarse del pueblo de Galilea porque no ha demostrado la fe esperada. Poco a poco Jesús se va recogiendo en el círculo, más íntimo, de sus discípulos, el cual servirá de modelo a las comunidades posteriores, en las cuales, junto a la acción misionera, se cultivará el recogimiento, la celebración eucarística en pequeñas comunidades y la meditación sobre las palabras, hechos y enseñanzas de Jesús. Sin embargo el pueblo no se separa de Jesús, observa su retirada y le sigue hasta la soledad. De nuevo se ve Jesús rodeado de una gran muchedumbre y le invade la compasión, porque andaban como ovejas sin pastor. Sigue la tradición de otros pastores como Moisés, a quien sucede Josué hasta entrar en la Tierra Prometida, y en los tiempos finales el Bautista y a este le sucede Jesús. Sin embargo será un pastor de muy diferente cuño. También el Espíritu instruye internamente.

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1Algo similar se dio en algunos países de América Latina con el método lancasteriano de alfabetización basada en la Biblia, sobre todo por los protestantes.
2Hasta el catecismo Astete es víctima de esta concepción. El creyente cristiano únicamente necesitaba saber lo que ha de creer, lo que ha de orar, lo que ha de obrar y lo que ha de recibir. Muy cercano a lo que se llama “fe de carbonero”.