Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Apuntes del Evangelio

  •   Domingo Febrero 07 de 2016
  •   Apuntes del Evangelio
  •    Luis Javier Palacio Palacio, S.J.

Siendo el evangelio de Marcos el más antiguo , la manera como narra el llamado de los primeros discípulos Pedro, Andrés, Santiago y Juan ha marcado el imaginario y el arte en Occidente: «Os haré pescadores de hombres». En la iglesia Oriental, que ha tomado muchas cosas del evangelio de Juan, el primer llamado es Andrés y cumple una función similar a la de Pedro en la iglesia latina. Sin embargo, las variaciones en los relatos de llamadas son más una teología de la misión que una anécdota histórica. En el evangelio de hoy aparece un llamado similar, pero en un contexto diferente. Al final de una pesca abundante que no aparece en Marcos. Más parece una reflexión sobre el llamado luego de que la comunidad cristiana ya había crecido. Hay además una nota especial y es que en Lucas el llamado es a ser «pescadores de hombres vivos» pues la palabra utilizada es (zogron) , mientras que en Marcos se utiliza (aliéis) que es pescador de mar o lago. Algunos comentaristas interpretan las palabras de Lucas como “os haré vivificadores de hombres”. Tal parece que no quedaba clara cuál era la misión con la palabra propia para el nuevo oficio que ejercían ahora estos primeros discípulos. Tampoco el llamado a Leví se podría definir como cobrador de un nuevo impuesto por más imaginación que se tenga. El pez termina muriendo al salir del agua; el pescador de hombres vivos quizás lo traslade a otras aguas. También podemos pensar que “pescador de hombres vivos” como único programa que presenta a sus seguidores Jesús cuando los llama, no tenga ningún sentido numérico (pescar muchos) de proselitismo, sino el de sacar la mejor calidad humana de cada uno, en medio de ese mar de inhumanidad en que a veces tiene que nadar la persona. Pescar (sacar) la mejor versión posible de cada persona. El evangelio de Juan no menciona el oficio de los primeros discípulos. En la llamada en Lucas ya hay una fatiga previa al llamado pues «toda la noche hemos estado bregando, pero no hemos pescado nada; sin embargo, en virtud de tu palabra, echaré las redes» y es Pedro y sus compañeros los que resultan convencido por las palabras de Jesús. La reacción de Pedro es diferente a la que vemos en Marcos, para quien dejándolo todo lo siguieron. Aquí hay una reacción de reconocerse pecador por parte de Pedro y petición de que Jesús se aparte de él. De todos se apodera el estupor. Es una descripción a la manera de las teofanías (manifestaciones de Yahvé) del Antiguo Testamento en las cuales hay admiración y temor a la vez. En el evangelio de Marcos, luego de la resurrección y antes de la experiencia Pascual, Pedro, con otros siete discípulos, vuelve a su actividad normal de pescador en el lago de Galilea. Allí el Resucitado, en el relato paralelo de Juan, se les presenta como quien camina sobre las aguas y obtienen también una pesca abundante; es el “discípulo amado” quien reconoce en el personaje a Jesús, pero es Pedro quien echándose al agua lo alcanza en la orilla. Esto lleva a pensar que Lucas ha trasladado a la vida pública de Jesús y en unión con el llamado, el éxito de la misión de Pedro y sus compañeros. El llamado resulta menos incierto que simplemente «¡sígueme!» sin tener idea que significaba el seguimiento. Ya no aparece cierta ironía con los discípulos como aparece en Marcos y ya hay una cierta tradición de conformación del grupo de “los doce”. El llamado al inicio pudo ser bastante ambiguo; sólo al promediar los tres años de ministerio, empiezan a reconocer que significa la confesión del centurión al pie de la cruz de que Jesús es el “hijo de Dios”. La naturaleza del reino se les escapa; «pescador de hombres» tuvo para Pedro y sus compañeros la noción de una empresa temporal, en la que ejercerían influencia y autoridad. Por eso discuten sobre los primeros puestos, y hasta la hora de la resurrección esperan la restauración de Israel. Pedro experimenta una creciente dificultad en comprender la naturaleza del seguimiento: cuando Jesús habla de la cruz, se escandaliza. Pedro y su grupo han hecho una abundante pesca que sirve de comparación para la abundante pesca de seguidores de Jesús; la primera es metáfora de la segunda. Pero igualmente aparece la necesidad de remar hacia adentro del mar abierto y no desfallecer por la fatiga infructuosa. Es algo similar al sembrador pródigo cuya semilla cae en diferentes tierras. Pedro debe echar las redes en nombre de Jesús y obedecer su orden. Sin embargo la pesca abundante no hace que automáticamente Pedro siga a Jesús, pues el sentimiento de ser pecador lo abruma. Pero el que Jesús llame a los discípulos sin previo perdón (no mencionado en ninguno de los relatos de llamamiento) es equivalente a una declaración implícita de perdón. En el esquema judío debía preceder un acto ritual en el Templo, la fiesta de la expiación (Yom Kippur), una ofrenda o un holocausto para ser perdonado. Siendo la intención de Jesús la conversión, el perdón se volvía secundario. Esto aparece claro en el llamado de Leví pues el recolector de impuestos no solamente es llamado a seguir a Jesús sino que es justificado para asociarse con Jesús mediante la declaración: «no he venido yo a llamar a los justos, sino a los pecadores a conversión» (Lc 5:32). Pedro no es descrito como pecador pero sí como pescador que ha fracasado en la brega de la noche. Según cálculos y experiencia de estos pescadores, sería inútil echar las redes. Si no se ha capturado nada durante la noche, que es el tiempo de la pesca, ahora —por la mañana— se pescará mucho menos. Aquí también puede haber un simbolismo de lo que significaba la nueva actividad de “pescar hombres vivos” a la luz del día y no en la oscuridad de la noche. En la Evangelii Gaudium leemos que la iglesia no crece por proselitismo sino por atracción. Este ministerio exige paciencia y «esperanza contra toda esperanza» (Rm 4:18). La confianza en la palabra del Maestro (es bastante común en Lucas que Jesús sea llamado maestro) no se ve frustrada. Las redes estaban a punto de romperse debido al peso de los peces y necesitan de la ayuda de otros; como Pablo necesitará de muchos hombres y mujeres para difundir el mensaje del evangelio. Pedro, junto con los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan son los discípulos en los que más se fija Lucas. Aparecen en la resurrección de la hija de Jairo, en la transfiguración y en la agonía en el huerto de los Olivos. Simón, juntamente con Santiago y Juan arrastraron las barcas a la orilla y abandonaron el oficio de pescador, lo dejaron todo: barca, redes, padre, casa. La vida comienza a adquirir nuevo contenido. Si la escena es de la vida pública de Jesús, aún volverán a sus oficios de pescadores pero nuevamente sentirán el llamado, ahora a predicar el seguimiento de un Jesús resucitado. Hoy sigue llamando de otras formas.