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Apuntes del Evangelio

  •   Domingo Febrero 22 de 2016
  •   Apuntes del Evangelio
  •    Luis Javier Palacio Palacio, S.J.

Un entendimiento más completo de Jesús lo tienen los discípulos luego de la resurrección y dentro de la comunidad creyente. En la tradición sinóptica Jesús parece buscando que la gente no lo confunda con otros modelos, como Elías, Jeremías, Moisés, el Bautista. De hecho hay incertidumbre (confrontación en otros pasajes) sobre cómo entendió Pedro el papel mesiánico de Jesús. No será hasta el concilio de Nicea (325) que se defina dogmáticamente a Jesús como “Dios verdadero de Dios verdadero”. En los relatos paralelos de la confesión de Pedro, no se registra lo que añade Mateo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». Por esta razón, así como por análisis lingüístico del texto se han planteado varias lecturas. En la iglesia Ortodoxa, en donde la tradición eclesial ha sido más autocéfala en los patriarcas, el papel de Pedro lo asignan más a Andrés. Pedro recibe un nuevo nombre, o sobrenombre, que en arameo (kefa) significa “roca” pero en griego es petram mientras que Pedro es petros; de tal manera que la frase es como un retruécano. Por otro lado, la palabra iglesia se refiere a la congregación más que a una organización. El uso de iglesia marcaría la diferencia con la sinagoga que aunque acogedora de los creyentes se torna lentamente hostil a ellos. La otra expresión para designar la comunidad era kahal que en primer lugar significa "asamblea", en particular la comunidad reunida para el culto divino. Las imágenes no coinciden, ya que con el verbo "edificar" hace juego otro complemento, como "casa" o "torre" o "templo". Y viceversa: con el sustantivo ekklesia (=asamblea) enlaza mejor un verbo como "juntar", "reunir" u otros semejantes. La palabra ekklesia quiere decir que se trata de una comunidad, se trata de seres humanos, quiere decir que se debe edificar la comunidad de Dios en Israel, aunque de una forma completamente nueva. En su uso común, iglesia era una palabra utilizada en la esfera política. Denotaba la asamblea cívica y política, debidamente convocada de ciudadanos en ciudades griegas, que, junto con el consejo (la boule), expresaba la voluntad del pueblo (demos). Pablo compara la iglesia con un cuerpo (cuerpo de Cristo) que es un organismo y no una organización. El demostrativo griego (esta ταυτη) según algunos comentaristas permitiría aludir a la confesión de fe como base de la comunidad creyente, pues aludiría a petram y no a petros. La interpretación de este versículo, con la pluralidad de las llaves que sancionarían la autoridad civil papal, fue causa de tensiones y diferencias con la iglesia Oriental y de fuertes discusiones en la Reforma . En la iglesia Oriental eran los emperadores los que coronaban a los patriarcas pero en la occidental fueron los papas los que coronaron a los monarcas, con un punto de inflexión con Carlomagno. En Orígenes y Ambrosio aparece la consideración de la “roca” como la fe de la iglesia. Otros comentaristas apelan a Pablo: «Por lo que se refiere al fundamento, nadie puede poner otro, sino el que ya está puesto: Jesucristo» (1 Co 3:11) de tal manera que la “roca” se referiría a Cristo. Otros, como Tomas Cranmer afirman que las palabras se refieren a la iglesia como totalidad. De hecho quien aparece rigiendo la iglesia de Jerusalén es Santiago, incluso con enfrentamientos con Pedro en Antioquía. Otros ven en Pedro el fundamento de la institución eclesial pero la diferencian de la fe. Otros ven a Pedro como el obispo ejemplar. Cuando cae Jerusalén, en la guerra judía y a manos de los romanos, la iglesia como comunidad creyente se divide en cuatro patriarcados que son Roma, Alejandría, Antioquía y Constantinopla. Será Dámaso (siglo IV) quien acune el término de “sede apostólica” para Roma y llame a sus obispos “hijos” en vez de “hermanos”. León Magno (siglo V) el primero en hablar de sucesión de Cristo a Pedro y de éste a sus sucesores en Roma, siendo el sitio de su martirio. Inocencia II (siglo XII) hace de “roca” (kefas) la cabeza (kefale) haciendo del cargo la fuente de fortaleza para los miembros. Con todo esto se va preparando la teocracia propia de la Edad Media. El Vaticano I (1870) hará del papa no solamente el vicario de Pedro sino el vicario de Cristo, título que por siglos tuvo el pobre y necesitado. La riqueza de las Escrituras es precisamente que permite este diálogo incesante entre la Palabra, la fe, los tiempos, las circunstancias, las personas, la historia. En la confesión de Pedro aparece por primera vez el término Cristo en boca de un discípulo y añade que Jesús es Hijo (siervo) de Dios. La pregunta de Jesús había sido sobre el “hijo del Hombre” que es el título que se da a sí mismo. En la soberbia del imperio romano —el más grande en extensión que ha existido— el emperador Augusto era llamado “hijo de dios”. La respuesta de Pedro es compensada por una expresión de bienaventuranza y recibe un cambio de nombre. En sentido bíblico es un cambio de asignación o destino. Sarai se convierte en Sara, en anticipación a su maternidad; Abrán pasa a ser Abrahán como «padre de una multitud de naciones»; Jacob recibe el nombre de Israel y el mismo Jesús es llamado Emmanuel. La enigmática metáfora sobre atar y desatar ha tenido igualmente varias interpretaciones como admitir personas en la comunidad o excluirlas de ella, o la de interpretar y enseñar lo que la voluntad de Dios y la ley (Escrituras) prohíben o permiten. Ambas interpretaciones caben en la tradición rabínica. Los creyentes se verán enfrentados a las leyes mosaicas y a su validez o no en la vida cristiana (circuncisión, ayunos, tributo al templo, comidas puras, carnes sacrificadas) y atar y desatar tendría relación con la observancia o abandono de tales leyes. Serán objeto de disputas entre Pedro y Pablo. La confesión de Pedro no es única pues es portavoz del grupo y la bienaventuranza aunque dirigida a Pedro concierne a todos los que hacen similar confesión que en Pablo tomará una formulación muy diferente (Jesús es el Señor). La bienaventuranza también es una glorificación de Dios, que ha dado a conocer sus misterios a la gente sencilla, y los ha ocultado a sabios y entendidos. No es una novedad que Pedro actúe como portavoz. Aquí se pregunta a todos los discípulos, pero sólo uno responde. En esta contestación no debe manifestarse el conocimiento personal y la confesión propia de Pedro, sino la opinión de los discípulos en total. La identidad de Jesús y su papel no se ha revelado únicamente a Pedro, pues tres discípulos presencian la transfiguración y al grupo se encarga darla a conocer a su debido tiempo. Si bien en los sinópticos Pedro es el primer llamado, en el evangelio de Juan es Andrés. Sin embargo, a todos los discípulos se les confía la tarea de proclamar y manifestar el reinado de Dios. El papel de enseñar, interpretar, transmitir es compartido con los demás discípulos. La Iglesia no es, se hace haciendo.

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1 (femenino) roca, piedra, escollo; πέτρος (masculino) piedra, roca, cueva gruta. (ecclesia) asamblea del pueblo, comunidad de los fieles, iglesia; lugar de la asamblea, y también templo cristiano,
2 El poder temporal (Estados Pontificios) dura hasta el tratado de Letrán (1929) entre Pio XI y Mussolini al ser absorbidos en la reunificación italiana