Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Apuntes del Evangelio

  •   Domingo Febrero 25 de 2016
  •   Apuntes del Evangelio
  •    Luis Javier Palacio Palacio, S.J.

Desde el profeta Jeremías, una de las imágenes más bien logradas del reino fue la de un banquete de bodas. Jesús la usa varias veces en sus parábolas. Junta la alegría, la salvación como desposorio, la comida abundante para todos, el pacto de fidelidad eterna, la esperanza de una nueva familia. La imagen subyacente más fuerte a la relación de Yahvéh (varón) con Israel (la mujer) es la de los esponsales con todo lo tormentosa que pueda resultar. Los profetas comparan a Israel con adúltera, novia, esposa, infiel a la que Yahvéh no deja de amar y busca reconquistar para celebrar la boda eterna. También a la salvación en Jesús se le aplicará el lenguaje matrimonial (misterio de Cristo y su Iglesia, según Pablo) para definirla como pacto matrimonial de Cristo con la humanidad. También vale recordar las fuertes críticas que hacen Pablo y Santiago al banquete eucarístico, bajo su celebración como ágape, donde unos se sacian y otros pasan hambre, mientras la consigna es compartir tanto en lo material como en lo espiritual. En este contexto, se entiende el significado de un relato como el de Lázaro y el rico epulón (comilón o banqueteador en latín) que tiene el doble estigma evangélico de la riqueza y la falta de sensibilidad. Literariamente existía un relato similar en la tradición egipcia que bien pudo llegar por la puerta de Alejandría donde vivían muchos judíos y sería un cuento popular en la época de Jesús. En el Talmud palestiniense, en arameo, se consigna la historia del rico publicano Bar Majan y del escriba pobre, similar a la de Lázaro. Así, como parábola, sería adecuado para expresar enseñanzas más profundas, en concordancia con la pedagogía de Jesús. Muchos campesinos sin tierra, expulsados por los invasores romanos, emigraban a las ciudades, pidiendo limosna, como Lázaro. Las llagas hacen aún más dramático el relato, que dada la mentalidad de la época podían ser tenidas como lepra lo que lo haría además de pobre, impuro. El epulón dedicaba sus oídos, gusto, olfato y tacto para saborear el lujo y la fiesta, los manjares delicados y las telas refinadas. Todo lo contario del pobre Lázaro. La muerte, como el momento en que todo se reversa, es el elemento escatológico (futuro) que desde el profetismo era el referente para emitir juicio. Entonces el epulón tendrá ojos y oídos para Lázaro pero ya nada puede arreglarse. Hay un abismo que el epulón mismo cavó entre su sensibilidad y su ritmo de vida y la vida agotada de Lázaro. Sólo los perros perciben la presencia de Lázaro. Es el único personaje en las parábolas que tiene nombre (el-azar) que significa «Dios ayuda» pues solamente de Dios puede esperar algo. En la costumbre judía, los platos y las manos se limpiaban con pedazos de pan que se tiraban debajo de la mesa. Estos desechos son los que añora Lázaro; detalle que aparece también en la Sirofenicia. En la gloria Lázaro se reclina en el seno de Abrahán como el discípulos amado en el de Jesús en la última cena. Pero teniendo en cuenta la enseñanza global de evangelio, es el final de la parábola en donde parece ponerse el énfasis y no propiamente en Lázaro. Respecto a la insensibilidad del rico y su invitación a compartir hay bastantes pasajes en otros lugares. Aquí la advertencia es a los hermanos del epulón, que aún están vivos. No es una enseñanza sobre la vida después de la muerte, sobre la cual la única revelación es la resurrección . Al final la crítica velada es la no creencia en la resurrección, que debe ser un tema de la comunidad creyente frente a judíos y griegos. Para los primeros escándalo y para los segundos locura, como anota Pablo. Incluso en la resurrección de Lázaro (que no es la resurrección cristiana) el efecto es un endurecimiento mayor de los judíos. La parábola es para advertir de la catástrofe inminente a hombres que se parecen al rico y a sus hermanos. Así aparece en el granjero insensato: «Descansa, come, bebe, y pásalo bien» (Mt 12:19). El pobre Lázaro es, por consiguiente, sólo una figura secundaria, una figura de contraste. Se trata de los seis hermanos y mejor que llamarse con este contraste la parábola «del hombre rico y del pobre Lázaro», podría llamarse la parábola «de los seis hermanos», es decir, de aquellos que viven el anti-banquete del reinado de Dios. Los hermanos supervivientes, viven como los hombres de la generación del diluvio que Yahvéh se arrepintió de haber creado, que gozaban de la vida, despreocupados, sin oír el mugido del diluvio que se acercaba. Son hombres de este mundo como su hermano difunto. Como éste, viven en un egoísmo sin corazón, sordos a la palabra de Dios que habla por la boca del pobre, porque piensan que con la muerte todo se acaba (en general el judaísmo no tiene concepto de vida eterna). Puesto que la doctrina popular de la recompensa judía hacía de la desdicha el efecto de la propia culpa, parecía completamente normal a la sensibilidad, aún religiosa, esta terrible diferencia entre ricos y pobres. Hoy tenemos un pensamiento similar en la teología de la prosperidad o “prosperity Gospel” de mucha sectas. El rico epulón va después de su muerte al «Hades» (denominación griega de los infiernos). Allí el bebedor epulón sufre sed. Siguiendo representaciones del Antiguo Testamento, este lugar era el reino de las sombras en el que los muertos, buenos y malos, llevaban una existencia gris y triste. El Nuevo Testamento diferencia entre el Hades, el lugar de estancia provisional de los muertos, y la Gehenna, el infierno definitivo. La narración, en su estilo, es un estímulo para avivar el interés y preocupación por los que sufren. La forma amenazante es propia de muchas literaturas religiosas, hoy necesarias de revisión. Debe movernos el amor y no el temor. La impiedad y dureza de corazón para con los pobres como castigada en el más allá, debe movernos amar a los pobres en el más acá. El juicio de Dios irrevocable en el más allá es la contraparte de la misericordia en el más acá. Hay una crítica velada en el relato al judaísmo que no escuchó a Moisés, pues muchas de sus leyes y normas eran precisamente para construir una sociedad de libres, en contraste con la esclavitud en Egipto; de iguales, en contraste con los antiguos pobladores de Palestina; sin dominadores, en contraste con lo que sucedió con muchos reyes de Israel; de misericordia y no sacrificios, en contraste con lo que sucedía con el Templo en tiempos de Jesús. Puede resumirse en la enseñanza para todos como aprovechar para hacer el bien antes de la muerte, que es lo que da sentido a la existencia humana. Las bienaventuranzas de los desheredados, de los que tienen hambre y de los que lloran son el proyecto de vida propuesto a los seguidores de Jesús. Así la parábola del de los “seis hermanos” es una amonestación a los ricos que no utilizan su riqueza para compartir o compadecerse y un consuelo para los pobres.

___
1Hoy podríamos contrastar la anorexia y la bulimia como desarreglos síquicos o el sobrepeso y la desnutrición como desarreglos económicos.
2 Tomás de Aquino y otros sacaron enseñanzas sobre infierno y paraíso nada agradables de este texto, como la alegría de los justos por el mal de los condenados. Fuego real como castigo, contradiciendo el alma impasible.