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Pistas para la homilía

  •   Domingo Mayo 08 de 2016
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Significado de la Ascensión para Jesús y para sus discípulos

• Lecturas:
- Hechos de los Apóstoles 1, 1-11
- Carta de san Pablo a los Efesios 1, 17-23
- Lucas 24, 46-53

• Cuarenta días después de la Resurrección, la Iglesia celebra la fiesta de la Ascensión. Aunque separadas cronológicamente, hay que ver estas dos fechas como la celebración de un único misterio, que es el triunfo de Jesucristo sobre la muerte y su exaltación como Señor del universo.

• Podemos comprender mejor el sentido de esta celebración si nuestra meditación dominical se realiza en dos tiempos: en primer lugar, profundicemos en el significado de este misterio para el Señor; en segundo lugar, veamos qué impacto tiene sobre la comunidad de los discípulos. Dejándonos llevar por los dos relatos, la Ascensión nos va descubriendo su riqueza.

• Con la Ascensión, Jesús concluye, de manera solemne, la misión que el Padre le había confiado. Jesús resucitado se encarga de explicar esto cuando se apareció a los discípulos y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se habría de predicar a todas las naciones…” Había sido un largo e intenso camino que había comenzado con la encarnación. El Hijo retornaba a la Casa del Padre.

• Con la Ascensión concluye también su trabajo como Maestro. Había dedicado los tres años de su vida pública a la formación de sus Apóstoles. Igualmente, habían escuchado sus enseñanzas muchos discípulos que pertenecían a la comunidad judía; unos lo habían aceptado y otros lo habían rechazado.

• Es interesante destacar que durante los cuarenta días que pasaron entre la Resurrección y la Ascensión, concluyó este proceso de formación y les dio las últimas recomendaciones. Fue como una especie de síntesis teológica. Nos dice el relato de los Hechos de los Apóstoles que “durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios”. En este trabajo de educador en la fe, el Maestro había necesitado una paciencia infinita pues sus alumnos tenían una formación religiosa muy elemental, y el liderazgo que ejercía Jesús sobre la gente había alimentado en ellos ilusiones de poder. Todavía después de la Resurrección le preguntan: “Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?”

• En palabras de hoy, podemos decir que estos últimos cuarenta días del Señor resucitado con sus Apóstoles fueron un curso intensivo para confirmarlos en la fe, la esperanza y el amor. Y, al finalizar el curso intensivo, a manera de regalo para la Iglesia universal, les anuncia el don del Espíritu Santo. Estos Apóstoles y discípulos, formados por el Maestro, fortalecidos con el don del Espíritu, reciben una misión: “Cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los últimos rincones de la tierra”. La misión es convertirse en testigos del Resucitado.

• Finalmente, la Ascensión significa la exaltación de Jesucristo como Señor del universo. Al asumir nuestra condición humana, se había despojado de los atributos propios de la divinidad; después de cumplir la misión, el Padre “resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual sino también del futuro”; con estas palabras describe el apóstol Pablo, en la Carta a los Efesios que acabamos de escuchar, el lugar que le corresponde al Señor.

• Y ¿qué significó la Ascensión para el grupo de seguidores de Jesús, especialmente para sus Apóstoles?

- Para ellos termina el periodo de formación, que había durado tres años, y que había estado acompañado de experiencias únicas. Llegaba la hora de asumir nuevas responsabilidades. Es el paso a la adultez en la fe, cuyo clímax será Pentecostés. Ahora les corresponde a ellos enseñar y formar a los que los sucederán. Ahora serán ellos quienes confirmen en la fe a las nuevas generaciones de creyentes.

- Para los Apóstoles y demás seguidores del Señor, la Ascensión significa la despedida. Al verlo desaparecer cubierto por las nubes, se cierra para ellos la más increíble experiencia espiritual que hayan podido vivir los seres humanos. Pero no es un adiós acompañado de lágrimas; es un hasta luego expresado con alegría, porque saben que el Señor sigue presente en medio de ellos. El evangelista Lucas nos describe el estado de ánimo: “Ellos, después de adorarlo, regresaron a Jerusalén, llenos de gozo, y permanecían constantemente en el templo, alabando a Dios”.