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Pistas para la homilía

  •   Domingo Mayo 15 de 2016
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Pentecostés, la fiesta de cumpleaños de la Iglesia

• Lecturas:
- Hechos de los Apóstoles 2, 1-11
- I Carta de san Pablo a los Corintios 12, 3-7. 12-13
- Juan 20, 19-23

• En sus apariciones, Jesús resucitado había anunciado a sus discípulos que pronto descendería sobre ellos el Espíritu Santo, quien les daría las fuerzas para cumplir la tarea de ser sus testigos. Esta promesa del Resucitado se hace realidad el día de Pentecostés. En términos coloquiales, podemos decir que este día conmemoramos el nacimiento de la Iglesia. En términos más formales, podemos afirmar que se empieza a escribir un nuevo capítulo de la historia de la salvación:

- El primer capítulo comprende el Antiguo Testamento. Dios se manifiesta en la historia del pueblo de Israel, y a través de los profetas va preparando el camino para la aparición del Mesías.

- El segundo capítulo es la realización de la promesa en Jesucristo. Dios se manifiesta, no a través de mensajeros, sino que lo hace directamente a través de su Hijo encarnado. Este segundo capítulo culmina con la Ascensión del Señor.

- El tercer capítulo se inicia el día de Pentecostés. Es el tiempo de la Iglesia, que será guiada por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia la plenitud de los tiempos.

• Los invito a leer pausadamente el relato de los Hechos de los Apóstoles, en el que encontramos aspectos muy interesantes:

- El autor nos cuenta que ese día “todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar”. Aquí identificamos un elemento teológico de la mayor importancia: el Espíritu se manifiesta en la comunidad. No se trata, pues, de una experiencia individual o de algo que sucede en el silencio de la conciencia personal. Así como Yahvé se manifestó en la historia de un pueblo, el Espíritu se comunica al nuevo pueblo de Dios de manera comunitaria. Hay una diferencia muy profunda entre la Teología protestante y la Teología Católica; la Teología protestante privilegia una relación directa entre Dios y el individuo; por el contrario, la Teología Católica privilegia, como lugar teológico, la comunidad; mediante el bautismo nos incorporamos a ella, y todo nuestro crecimiento en la fe es en el seno de la comunidad.

- A continuación, el autor de los Hechos de los Apóstoles hace referencia a “un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte”, y también habla de fuego: “Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos”,
- Estos dos elementos, el ruido y el fuego, acompañan a las teofanías o manifestaciones particularmente solemnes de Dios en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Pentecostés es un momento clave de manifestación del poder de Dios pues es la puerta de ingreso a un nuevo escenario de la Alianza entre Dios y la humanidad.

• El autor del libro de los Hechos de los Apóstoles hace un relato pormenorizado de un fenómeno muy especial, el don de lenguas. No se trata de una jeringonza incomprensible. Lo extraordinario es que todos podían entender a los discípulos, a pesar de que pertenecían a culturas diferentes y hablaban en otros idiomas. El mensaje teológico de fondo es cómo el Espíritu Santo es factor de unidad y de comunicación en medio de la diversidad. El amor nos permite expresarnos en el mismo lenguaje. Nos sentimos unidos y comunicados al compartir el mismo proyecto, que es la construcción del Reino.

• Esta vivencia teológica de la diversidad de lenguas y la unidad en la comprensión, es desarrollada de manera magistral por el apóstol Pablo en su I Carta a los Corintios que acabamos de escuchar: “Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo”.

• Es una formidable descripción de la vitalidad de la Iglesia, en la que es posible servir a Dios de múltiples maneras o vocaciones. Por eso los diversos carismas no pueden competir entre ellos o sentir celos. Todos son importantes para la construcción de la comunidad, como son importantes todos los órganos para el adecuado funcionamiento del cuerpo.

• En esta fiesta de Pentecostés pidamos que los dones del Espíritu desciendan sobre todos los miembros de la Iglesia. Que ilumine al Papa Francisco en su esfuerzo por sacar a la Iglesia de su zona de confort y llevarla a las fronteras. Que el Señor ilumine a los dirigentes políticos para que sepan interpretar las necesidades de la gente. Que los educadores y padres de familia tengan el don del discernimiento para poder decir lo que más conviene para la formación de los niños y los jóvenes.