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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Mayo 15 de 2016
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Hoy día de PENTECOSTÉS, no estamos en la Babel de la confusión de lenguas, de la primera lectura de hoy, sino en la confusión de realidades antiecológicas, de la que habla San Pablo a los Romanos: “Sabemos, en efecto, que la creación entera está gimiendo con dolores de parto hasta el presente” (Rom 8,22).

El año pasado en el periódico El Tiempo, alguien sacó la lista de los pecados de los que debiéramos arrepentirnos. Medio en broma, pero también en serio (pues no desconocía la gravedad de muchos de ellos) hizo una lista larga comenzando con los 10 mandamiento de la Ley de Dios, los 5 de la Iglesia, los de la Torá y otros más.

Al final añadió 30 pecados ecológicos denunciados por el Papa Francisco, como serían, por ejemplo, los de la cultura del descarte, los abusos de quienes derriban selvas para sembrar drogas, la contaminación de las aguas, la destrucción de ecosistemas, etc.

Es decir, estamos en la Babel no de los idiomas, sino de “la creación entera está gimiendo con dolores de parto”. La Biblia de América al comentar este pasaje dice: “Es el tema de la solidaridad, tanto para el bien como para el mal, entre el hombre y el mundo material, que tan enraizado está en la Biblia” (Nota de la pág.1711). Y a continuación añado 7 citas bíblicas para apoyar esta interpretación.

En efecto, ¿Quién no debiera gemir por todos estos pecados “ecológicos”? ¿A quién le gusta que acaben con las flores bellas, con los árboles que nos dan alimentos, sombra, remedios, etc.? ¿A quién le gusta que le contaminen las aguas que vamos a beber? ¿A quién le gusta que maten los ecosistemas, con locomotoras mineras, como se está haciendo en nuestro país? ¿A quién le gusta que maten los animalitos con derrames de petróleo? ¿A quién le gusta que expulsen a los campesinos de sus tierras por estas causas?

La gran solución a todos estos males nos la da el Espíritu Santo si lo invocamos y le pedimos que tanto los gobiernos, como los particulares y cada uno de nosotros seamos capaces de ponernos a discernir cuál es la misión en este campo que estamos comentando.