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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Julio 03 de 2016
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

La invitación del evangelio de hoy es a la MISIÓN. No solo los discípulos primeros de Jesús están invitado a ser misioneros. También nosotros lo estamos y a vivirlo con las personas dentro de las realidades de hoy.

Jesús les advierte primero que la cosecha es abundante y que faltan obreros que ayuden a recogerla. Les advierte que no les faltarán problemas, pues van como corderos en medio de lobos. A sus discípulos misioneros les encarga preocuparse por los enfermos y por las personas con sed de Dios. Es decir, a quienes esperan el Reino de Dios.

Hablando de la cultura ecológica, el Papa Francisco insiste que ésta no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, ni al agotamiento de las reservas naturales, ni a la contaminación. Propone pensar en “una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad” (LAUDATO SI, n.111).

Desde el punto de vista de la evangelización, esto implica invitar a un compromiso fuerte y que nazca de la Fe en un Dios Padre Creador. La palabra Padre la solemos relacionar más con nosotros y Creador con la naturaleza.

Pero ya en concreto deberíamos preguntarnos: ¿Y qué deberíamos hacer nosotros para responder a los problemas y retos que se nos presentan para mantener esta Creación ajustada al Proyecto de Dios y para impedir que crezca el número de personas enfermas y pobres por causa de las injusticias en este campo?

Mirando hacia el futuro, nos damos cuenta que los retos son grandes para toda la humanidad y para nosotros los cristianos. En el fondo, son hoy desafíos relacionados con la Ecología, como nos indica la Encíclica LAUDATO SI, Alabado seas, del Papa Francisco: “Los peores impactos recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo. Muchos pobres viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento” (n. 25).

Otro texto suyo nos invita a incluir temas como la reforma agraria, que por no hacerla a tiempo la violencia en Colombia cobró tanta fuerza y causó tantas muertes. “Hoy creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos” (n. 93).

Muchas personas, no estarán de acuerdo con que los retos vayan también por este lado ecológico. No nos angustiemos, pero digámosles: “les dejamos hasta el polvo que en esta ciudad se nos pegó a los pies. Pero de todos modos, sepan que ya llega el reinado de Dios”, como aconseja Jesús a sus discípulos en el evangelio de hoy.