Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Agosto 14 de 2016
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El evangelio de hoy nos trae una opción muy especial. Nos presenta a Jesús como un signo de contradicción y en este caso, Lucas lo relaciona con la familia. Unas personas que aceptan su mensaje y otras que no.

Este es el hecho actual con relación a la defensa de nuestra Casa Común, como llama la encíclica LAUDATO SI, a nuestro mundo. Hay gente que está haciendo lo posible por cuidarla y gente que busca destruirla.

Gente que la cuida, como son los que investigan los problemas del cambio climático, los que aprovechan la encíclica LAUDATO SI para invitar a cuidar la Casa Común, los que salen a sembrar árboles nativos, los que promueven manifestaciones contra la megaminería, los que en las caminatas ecológica enseñan a los participantes a contemplar la obra creadora de Dios.

Para poner un ejemplo concreto, la Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios apoya la llamada Red Global de Hospitales verdes y saludables, en especial con varias clínicas como las de Pasto y La Ceja.

Por el contrario, tenemos gente que sigue destruyendo la naturaleza, como los que sólo promueven los megacultivos de una sola especie, los que emplean semillas de Monsanto y otras grandes empresas que sólo piensan en sus ganancias, como que contaminan los ríos desde minas de oro mal explotadas, como los que destruyen los bosques y de un modo muy especial, y muy antihumano, los que sacan ganancias con drogas dañinas para los demás, como sería el caso del negocio de la cocaína.

Ya antes, la liturgia de este domingo, nos había presentado el testimonio de miles de personas a las que se refiere la carta a los Hebreos: “Rodeados como estamos, por la multitud de antepasados nuestros, que dieron prueba de su fe, dejemos todo lo que nos estorba: librémonos del pecado que nos ata, para correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fija la mirada en Jesús, autor consumador de nuestra fe”(Hebr. 12, 1-2).

No cabe duda que estas mismas palabras se las podemos aplicar a quienes movidos por la fe, dejaron sus intereses propios y mezquinos y se dedicaron a buscar el bien de los demás y de la Casa Común.

Y con otras palabras podemos traducir estas frases de la carta a los Hebreos. Leamos si no, estas líneas de nuestra querida encíclica, en el capítulo final titulado MÁS ALLÁ DEL SOL: “Al fin nos encontraremos cara a cara frente a la infinita belleza de Dios (cf 1 Cor 13,12) y podremos leer con feliz admiración el misterio del universo, que participará con nosotros de la plenitud sin fin” (LAUDATO SI, n. 243)