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Pistas para la homilía

  •   Domingo Agosto 14 de 2016
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Mensajes del Papa Francisco a los jóvenes

• Lecturas:
- Profeta Jeremías 38, 4-6. 8-10
- Carta a los Hebreos 12, 1-4
- Lucas 12, 49-53

• Hace pocas semanas, la TV nos permitió vivir de cerca el encuentro del Papa Francisco con miles de jóvenes católicos de todo el mundo en Cracovia, Polonia, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Impacta ver la sintonía del Papa Francisco, que tiene ochenta años, con estos jóvenes, pues logra interpretar sus sentimientos y encuentra las palabras adecuadas para tocar sus mentes y corazones. El eje de esta Jornada Mundial ha sido la misericordia, pues este año celebramos el Jubileo de la Misericordia.

• Acabamos de escuchar unas inspiradoras palabras de la Carta a los Hebreos, e inmediatamente encontramos una conexión entre este texto del Nuevo Testamento y las palabras del Papa Francisco a los jóvenes católicos del mundo entero reunidos en Cracovia. Leemos en la Carta a los hebreos: “Dejemos todo lo que nos estorba; librémonos del pecado que nos ata, para correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fija la mirada en Jesús, autor y consumador de nuestra fe”.

• En Cracovia, el Papa exhortó a los jóvenes a asumir el reto de construir el futuro y, lo más importante, expresó su confianza en ellos, los valoró y los invitó a comunicar su vitalidad a un mundo que se siente desesperanzado. En las intervenciones del Papa Francisco en esta Jornada Mundial encontramos unas propuestas concretas para poner en práctica las palabras de la Carta a los Hebreos. ¿cómo dejar a un lado lo que nos estorba?, ¿cómo librarnos del pecado que nos ata?, ¿cómo correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante? Exploremos las pistas que nos ofrece el papa Francisco.

• La primera pista es vivir con pasión y entusiasmo nuestros compromisos. El Papa decía a los jóvenes: “No hay nada más hermoso que contemplar las ganas, la entrega, la pasión y la energía con que muchos jóvenes viven la vida. Es estimulante escucharlos, compartir sus sueños, sus interrogantes y sus ganas de rebelarse contra aquellos que dicen que las cosas no pueden cambiar. Es un regalo del cielo poder ver a muchos de ustedes que, con sus cuestionamientos, buscan hacer que las cosas sean diferentes”. Necesitamos contagiarnos de esta vitalidad de los jóvenes. Muchos creyentes viven su fe de una manera lánguida, sin entusiasmo, reduciéndola al cumplimento de unos ritos que se repiten monótonamente.

• En las parábolas de Jesús encontramos una imágenes que expresan el impacto que debe tener nuestro testimonio de vida; Jesús nos dice que tenemos que ser sal de la tierra, luz del mundo, fermento. En el texto del evangelio de Lucas que acabamos de escuchar, Jesús utiliza un lenguaje que nos debe despertar de nuestra somnolencia: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!”. Los adultos debemos contagiarnos de esa pasión con que los jóvenes viven la vida.

• Reflexionando sobre las palabras del Papa Francisco en esta Jornada Mundial, encontramos una segunda pista “para poder correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante”. Se trata de la misericordia, que cambia las relaciones sociales y hace presente el Reino de Dios. El Papa Francisco explica a los jóvenes cómo “un corazón misericordioso sabe ser refugio para los que nunca tuvieron casa o la han perdido, sabe construir un ambiente de hogar y familia para aquellos que han tenido que emigrar, sabe de ternura y compasión. Un corazón misericordioso sabe compartir el pan con el que tiene hambre, un corazón misericordioso se abre para recibir al que huye de su país y al migrante”. Los jóvenes son muy sensibles ante el dolor de los pobres y vulnerables.

• El Papa Francisco nos ofrece una tercera pista para librarnos de lo que nos ata y correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Dirigiéndose a los jóvenes contrasta los llamados al odio y la violencia que hacen los violentos del mundo, y el llamado a la fraternidad que nace de las entrañas del Evangelio: “Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror. Nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia”. El odio, la violencia y el terror son instrumentos de muerte; la fraternidad y la comunión generan vida y liberan el corazón de los hombres.

• El Papa Francisco nos ofrece una cuarta pista para transformar las relaciones sociales y así librarnos del pecado que nos ata. Se trata de reconocer las diferencias y vivir en un mundo multicultural, aprovechando las enormes riquezas que este nos ofrece. Pero tenemos que reconocer que muchos adultos son incapaces de abrirse a un mundo plural. Con humildad debemos confesar que no sabemos navegar por las aguas de la diversidad. Debemos aprender a hacerlo. En Cracovia, el Papa decía a los jóvenes: “Hoy los adultos necesitamos de ustedes que nos enseñen a convivir en la diversidad, en el diálogo, en compartir la multiculturalidad, no como una amenaza sino como una oportunidad y ustedes son una oportunidad para el futuro: tengan valentía para enseñarnos que es más fácil construir puentes que levantar muros. Necesitamos aprender esto”

• Recapitulemos nuestra meditación dominical. En la Carta a los Hebreos se nos exhorta a dejar lo que nos estorba, a librarnos del pecado que nos ata y a correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Nos preguntamos, entonces, cómo poner en ejecución este plan de crecimiento interior. Y descubrimos que el Papa Francisco ofrece unas pistas muy inspiradoras en las intervenciones que tuvo durante la Jornada Mundial de la Juventud. Estas pistas son: pasión y entusiasmo, misericordia, fraternidad y reconocimiento de la diversidad. Y los jóvenes son portadores de estos valores.