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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Diciembre 04 de 2016
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Las primeras comunidades cristianas tuvieron que vivir años muy difíciles. Se encontraban en el Imperio de Roma. Estaban en medio de conflictos y persecuciones. Por eso esperaban la pronta llegada de Jesús, que los librara. Con frecuencia recordaban las palabras de Jesús: Vigilen… Estén despiertos… Estén alertas….Como quien dice: Tengan los ojos abiertos!!!

¿Hoy en día para nosotros que significa eso de Tengan los ojos abiertos mirando el campo de la Ecología? A primera vista podría sólo pensarse en conservar la flora y la fauna. Y ojalá esta fuera una de nuestras preocupaciones…

Pero en un segundo momento, como explica el Papa Francisco, se trataría de hacer la diferenciación entre las palabras naturaleza y creación: “La naturaleza suele entenderse como un sistema que se analiza, comprende y gestiona, pero la creación sólo puede en ser entendida como un don que surge de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal” (LAUDATO SI, Alabado seas, Señor, n. 76).

So podrá hablar también de poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos y confiar en que Dios exigirá justicia a quienes están atentando contra los pobres, contra esas víctimas inocentes como lo fueron los primeros mártires.

Hoy son muchos los mártires que están dando su vida por defender la Casa Común, en especial en lo que respecta a los campesinos, a los indígenas o a los afrodescendientes, cuyas tierras están siendo amenazadas por las grandes empresas mineras o petroleras. Y por las personas encargadas por estas de comprar las conciencias de aquellos so pena de muerte.

En este sentido cobran gran valor las palabras de Pablo a los Romanos en la liturgia de hoy, cuando invita a mantener firme la esperanza en la acción de Dios y más cuando añade: “Dios, que es quien da la paciencia y nos sostiene, les conceda a todos tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús, para que todos unánimes den gloria Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Rom. 15, 6).

En el evangelio, Juan Bautista nos dicen: “Vuelvan a Dios, porque ya les llega su reinado” (Mat. 3, 2) y en esto se refería, en efecto, al profeta Isaías que decía: “Una voz grita en el desierto: ¡Preparen el camino del Señor! ¡Ábranle vías rectas!” (Mat. ,3).

Aplicando estos términos a la Ecología, tanto en el sentido más restringido, como en el más amplio, el reto para nosotros es claro: Cuidemos la Naturaleza, en especial como obra de Dios, como la Creación. Y esto de un modo especial, cuando los daños repercuten de una forma más fuerte en contra de las comunidades humanas.

El Papa Francisco es muy explícito en este sentido: “Si tenemos en cuenta que el ser humano es también una criatura de este mundo, que tiene el derecho a vivir y ser feliz, y que además tiene una dignidad especialísima, no podemos dejar de considerar los efectos de la degradación ambiental, del actual modelo de desarrollo y de cultura del descarte en la vida de las personas” (LAUDATO SI, Alabado seas, Señor, n. 43).