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Apuntes del Evangelio

  •   Domingo Enero 19 de 2017
  •   Apuntes del Evangelio
  •    Luis Javier Palacio Palacio, S.J.


Jesús para las multitudes
Marcos 3:7-12, jueves, enero 19 de 2017

Las multitudes cumplen un papel complejo en los evangelios. En el evangelio de Marcos tiene en general un carácter negativo. Son las multitudes las que gritan ¡crucifícalo! en el relato de la pasión. Subraya el texto el afán milagrero de las multitudes, el Jesús taumaturgo que precisamente el evangelio de Marcos rechaza. En el Antiguo Testamento multitud a menudo es sinónimo del “pueblo” judío tanto de los que vivían en Palestina como en la diáspora. La salvación para las multitudes significaba para todo judío, no para una masa heterogénea. Jesús huye de las multitudes que querían hacerlo rey y se retira al monte solo (Jn 16:15). Que multitudes de enfermos rodeen a Jesús nos dice de lo precaria que sería la salud entonces y que ven en Jesús a un sanador popular, algo que rechaza el evangelio de Marcos. Bartimeo abandona la multitud en Jericó para ir al encuentro de Jesús. En este caso la multitud parece ser la de peregrinos a Jerusalén para la Pascua o para la fiesta de la tiendas (Sukkot). Igual sucede con la mujer hemorroísa que es buscada en la multitud para un diálogo con Jesús. Lucas, el que mejor describe el fenómeno del seguimiento de Jesús, establece tres clases de personas: “los doce”, “los setenta y dos”, y las multitudes. En los demás evangelios es más difusa la diferencia. El solo seguimiento de Jesús no cualifica para ser su discípulo. Exige un contacto más significativo como el endemoniado de Gerasa, a quien se le da un destino especial pero no de seguimiento de Jesús, el rico que se marcha triste porque tenía muchos bienes, el ciego Bartimeo, Leví el publicano, los pescadores a la orilla del lago. El texto del evangelio de hoy es un resumen bastante propagandístico de la actividad de Jesús. Aparece obrando en concierto con los discípulos, mientras que a lo largo del evangelio se muestran sus desacuerdos; que es una figura popular, mientras a lo largo del evangelio se muestra el rechazo que despierta en varios frentes; que lo buscan de partes tan disímiles como Galilea, Judea, Jerusalén, Idumea, trans Jordania, Tiro y Sidón, mientras el evangelio nos muestras las dificultades en su tierra y el ámbito restringido en el que se mueve en Galilea y en unas pocas poblaciones de sus alrededores (incluso rechazado en Nazaret por lo que se radica en Cafarnaún); nos dice que en todas las dichas regiones habían oído de Jesús, lo cual no corresponde a su vida pública sino a la difusión del cristianismo. Judea era la tierra de lo granado del pueblo con su capital en Jerusalén, poco grata con Jesús; Idumea y la región que queda al otro lado del Jordán, es decir, la que limita directamente por el Sur y por el Este, tierras ya predominantemente paganas; y, por fin, la región todavía más alejada de Tiro y Sidón, en el Noroeste, que representa a un país completamente pagano. Nos dice el resumen que con solo verlo los espíritus impuros se echan a los pies y hacen profesión de fe(1) , mientras en el evangelio nos muestra un método más laborioso y personal de expulsar espíritus; insinúa que con solo tocar a Jesús los enfermos se curaban, mientras que en el caso de la hemorroísa que pensaba igual, Jesús la busca para hablar con ella. Pero ante tanto “éxito” popular, Marcos vuelve a su idea del “secreto mesiánico” pues mandaba a los espíritus que «no lo diesen a conocer». Lo que parecería un éxito de Jesús con las multitudes para el lector del evangelio termina siendo un problema y amenaza de fracaso para Jesús. Es que en el evangelio de Marcos subyace una cierta ironía como en el de Juan subyacen los equívocos. El destinatario final es todo ser humano pero esto no significa que se llegue al mensaje como masa amorfa, como multitud, como pueblo arrastrado por el entusiasmo. Al fin y al cabo seguir a Jesús es seguirlo en la pasión y la multitud lo que desea es librarse de padecer. Este ha sido un tema complejo para la teología, la espiritualidad y las prácticas devocionales, zarandeadas a menudo entre Caribdis como “teología de la prosperidad” y Escila del “dolorismo redentor(2)”. El evangelio de Marcos narra dos veces la repartición de panes y en ambas se habla de muchedumbre. Una repartición es entre los judíos (cinco panes y dos peces para cinco mil) y otra es para los gentiles (siete panes y unos pececillos para cuatro mil). En ninguna de las dos se dice que sean propiamente seguidores de Jesús ni discípulos. Identificarla con el maná (algo que rechaza Juan) no da cuenta del reparto a los gentiles. En ambos el mensaje es que cuando se comporte lo que se tiene alcanza para todos y sobra. Este mensaje forma parte sustancial del evangelio: abrir la mano para compartir, pero indudablemente no agota todo lo revelado en Jesús. Incluso parece ser una ley natural de los ciclos de población y recursos(3) . El problema es que el ser humano, por su ambición, se empeña en negarla. El evangelio supone unas opciones que exigen la decisión personal de tal manera que la multitud válida en el cristianismo no puede ser un simple agregado numérico. Como lo decía Kierkegaard para Dios 1 + 1 +1 +1 … será siempre 1. No conoce otra matemática. Jesús en el evangelio de Marcos muere solo. En Lucas unas mujeres miran desde lejos; solamente en Juan muere acompañado de unas mujeres y del “discípulo amado”. En su vida pública las multitudes lo buscan para su beneficio personal, no para seguirlo. Las multitudes lo aprietan y se burlan; los intelectuales lo contradicen; las autoridades lo condenan. Las parábolas cortas del reinado de Dios están lejos de referirse a multitudes; por el contrario a lo pequeño que puede mantenerse a su escala: grano de mostaza, levadura en la masa, grano que crece solo, pequeño rebaño, sal de la tierra, luz en la ventana. Preservar este sentido sin caer en le exclusivismo, en una fe cerrada en sí misma, en una comunidad creyente que busque su propio bien no es tarea fácil pero es el mecanismo de los evangelios. Para hacer simplemente multitudes están los caudillos de todas las pelambres, pero sus intereses son otros diferentes a los del evangelio. En el pasado se cayó en pensamientos como los predestinados, los elegidos, los escogidos, sin reparar en que precisamente implica mayor responsabilidad moral como en la parábola del publicano y el fariseo que suben al Templo a orar. Le tocaba ayudar al fariseo, no despreciarlo por no ser como él. Quizás para contraste con las multitudes ubica Marcos la elección de “los doce” a continuación de este resumen de la vida de Jesús; una vida que es para la multitudes pero que difícilmente se conoce a través de ellas. Israel tuvo experiencia similar. Cuando el grueso del pueblo era infiel, los pobres (anawim) mantuvieron la fidelidad. La historia de la fe cristiana no es muy distinta.

Notas
  1. Confiesan lo mismo que la voz del cielo en el relato del bautismo.
  2. En las devociones populares tenemos oraciones para pedir el dolor y para pedir todo tipo de prosperidades. Los dos marran el objeto de la oración, aunque pueden ser terapéuticas. Los Emo gozan con el dolor auto-infligido, los drogadictos con el placer auto-generado.
  3. Las teorías del capitalismo nacen de consideraciones éticas: el exceso de producción de unos es bienestar para todos; la mano invisible de Dios regula el mercado; el egoísmo es la astucia del bienestar general, etc. El socialismo también era básicamente un pensamiento ético. Los dos hijos del cristianismo.