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Apuntes del Evangelio

  •   Domingo Enero 20 de 2017
  •   Apuntes del Evangelio
  •    Luis Javier Palacio Palacio, S.J.

La tradición de los doce
Marcos 3:13-19, viernes, enero 20 de 2017

Con el desarrollo de las matemáticas, que tuvieron su gran avance con la inclusión de cero (la nada, la inexistencia, el vacío), hoy los números tienen poco significado simbólico para nosotros. No así para el judaísmo que miraba los números como parte del lenguaje divino. El uno (1) no solamente expresaba a Yahvéh sino la posibilidad de toda existencia. Del uno en adelante todo era problemático.

En concreto el número doce se asociaba con muchos datos importantes de su historia. El patriarca Jacob tuvo 12 hijos, fundamento de las 12 tribus de Israel. El 12 representaba una estructura completa, equilibrada, constituida divinamente. Jesús escoge doce apóstoles, que forman el nuevo pueblo de Israel. Igualmente se vuelven significativos los múltiplos de doce como los 144.000 (12 tribus con 12 miembros).

David formó veinticuatro divisiones en el sacerdocio para servir por turnos en el templo que posteriormente edificó Salomón; de aquí surgen los 24 ancianos sentados alrededor del trono de Dios. Un libro contemporáneo de los evangelios que no entra en el canon es la Didaché o “enseñanza de los doce apóstoles”, la última cena se da con 12 acompañantes, se hablaba de 12 profetas menores, del libro (apócrifo) Testamento de los 12 patriarcas. La mujer hemorroísa había sufrido flujos de sangre por 12 años. Cuando reparten el pan a los judíos se recogen 12 canastos de sobras.

No es de extrañar pues que Marcos, Mateo, Lucas y los Hechos de los Apóstoles hablen de 12 apóstoles y se elaboren listas con 12 nombres que en parte convergen y en parte divergen. Evidentemente el número no es cardinal pues Pablo no aparece en ninguna de las listas y es el apóstol por excelencia de los gentiles, así como algunos colaboradores de Pablo a los que se les llama igualmente apóstoles. El mismo evangelio de hoy nos deja un intersticio entre los que llamó (sin especificar número) y los que escogió (constituyó o hizo traducen otras versiones) apóstoles o enviados. Ya Marcos nos ha hablado de los que llamó, no en grupo sino individualmente: Simón, Andrés, Santiago y Juan. También entre las multitudes llama a Leví y a Bartimeo.

El seguimiento de Jesús no se limita a los apóstoles pues también los siguen discípulos y multitudes. Cuando reprende a los apóstoles que prohibían a un hombre expulsar demonios en nombre de Jesús da una regla amplia de criterio para quienes lo sigan: «El que no está contra nosotros, está con nosotros» (Mc 9:40). A los doce ciertamente les dará una misión más amplia y concreta con claras indicaciones de la manera como deben ejercer su misión pero no se reduce a ellos.

«Estar con él» supone un mayor grado de cercanía que el de los discípulos o las multitudes, pero «predicar y expulsar demonios(1)» resulta aún genérico y no exclusivo. Estar con Jesús está más cerca del sentido de discípulo y ser enviados con el de apóstol. Para estar con Jesús deben hacer muchas renuncias que se aclaran en otros momentos en este evangelio. Son su nueva familia que reemplaza la más biológica y judía dejada atrás en Nazaret. Cuando ésta lo busca, dice Marcos que lo hacían porque creían que Jesús estaba “fuera de sí” (loco).

En la muerte de Jesús se mencionan varias mujeres haciendo algo similar a los apóstoles: «María Magdalena, y María la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé, las cuales, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían, y otras muchas que habían subido con El a Jerusalén» (Mc 15:40-41). Sin embargo no están allí los 12 en una nota irónica de Marcos, pues empiezan a entender a Jesús únicamente luego de la experiencia Pascual y poco en su vida pública.

No es pues tan fácil identificar los grupos que siguen a Jesús en diferentes niveles con lo que luego se tendrá en una comunidad establecida, ordenada, cultual y carismática. Los 12 como misioneros, los discípulos como la comunidad, las multitudes como los evangelizandos (laicos, catecúmenos) es una sobre simplificación durante la comunidad apostólica. Pablo, por ejemplo, utiliza sin mayor precisión presbítero (anciano), obispo (supervisor), apóstol, diácono, profeta, maestro(2) .

Sobre la actividad de los doce el evangelio de Marcos nos ofrece tres momentos: elección, envío y retorno. Como anotación irónica cuando menciona a Judas, acompañado de una multitud, aclara que era uno de los doce. Pero la formación de los seguidores de Jesús es un proceso que no resulta tan lineal como podría suceder con quienes se hacían discípulos de los rabinos. Así, cuando regresan los apóstoles luego del envío y se retiran a un lugar apartado vuelven a ser discípulos (Mc 6:35). Su “graduación” como apóstoles será un proceso de avance y retroceso, dudas y aclaraciones que les tomará toda la vida, como toma toda la vida ser cristiano.

Estar con Jesús, salir a predicar, expulsar demonios, tener contratiempos, volver a Jesús, preguntar, dudar, celebrar, aprender no sigue un currículo regular sino de experiencia vivencial. El caso del nombre de Simón es significativo a este respecto pues en la lista se la cambia el nombre a Pedro con el sentido que esto tenía en la cultura judía. Pero cuando en Getsemaní se queda dormido Jesús vuelve a llamarlo Simón (Mc 14:37) como si hubiera fallado en el test crucial de la pasión y hubiera vuelto atrás.

A Santiago y Juan se les apoda por Boanerges (hijos del trueno) que funciona como un cambio de nombre. Estos tres que reciben apelativo de Jesús son los más prominentes en el evangelio de Marcos. Luego la tradición (historia eclesiástica de Eusebio) les asignará un papel importante en la primitiva iglesia. Forman un trío que separa a Pedro de Andrés su hermano. Leví no es mencionado en la lista de los doce a pesar de su llamado muy especial.

En el evangelio de Mateo se incluye bajo el nombre de Mateo, el cobrador de impuestos. Se menciona a Santiago hijo de Alfeo pero no hay detalles de su llamamiento, mientras que de Leví igualmente se dice que era hijo de Alfeo. De la lista, con lo que antes se dijo del número12, se pude decir que no son todos los que están ni están todos los que son. Hoy, cuando los evangelios no se leen con el concordismo del pasado, esto no representa mayor problema pues las “discordancias” son pistas para nuevas reflexiones bíblicas y teológicas, no para descalificaciones.

El nombre de Tadeo también se presta a algunas confusiones. Tanto Lucas como los Hechos de los Apóstoles nombran a Judas el hijo de Santiago en lugar de Tadeo. Simón en cananeo es identificado en Lucas con Simón el zelote, haciendo derivar su nombre del arameo. No deja claro si se refiere al grupo revolucionario que se oponía a los romanos y simplemente para llamarlo “entusiasta” como a los otros hijos del trueno. Con Judas Iscariote igualmente desconocemos si su apellido (no existían propiamente apellidos entonces) corresponde a que es de uno de los pueblos llamados Keriot (había varios en Judea) o si es una modificación de la palabra sicario, por lo de la traición. Lo importante es que el mensaje de Jesús se conservó y quienes lo hicieron honraron la memoria que hoy tenemos.

Notas
  1. No se trata de exorcismos que se harán populares en la Edad Media. Hubo incluso orden del exorcizado. El término aparece solo 2 veces en los evangelios y en contextos muy diferentes: Mateo 26:63 y Hechos 19:13.
  2. Jesús es llamado “obispo de las almas” (1 Pd 2:25), presbítero (Hc 4:14).