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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Abril 16 de 2017
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El domingo pasado las lecturas nos prepararon para vivir la Pasión y tener en cuenta a Jesús como la mayor Víctima que ha pasado por nuestro planeta. En Colombia ese domingo de Ramos, coincidió con el 9 de abril, día en que el gobierno lo decretó como el día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas de la Violencia y de la Restitución de las Tierras.

Con gran sabiduría, la arquidiócesis de Bogotá nos invitó a conmemorar y celebrar esa fecha y también toda la semana santa por la cantidad de víctimas, que han muerto en estos años de guerra entre liberales y conservadores; entre guerrilleros, militares o paramilitares. Incluyendo en estas víctima a tantas personas indefensas.

Hoy domingo celebramos la resurrección de Jesús. Valdría la pena poner mucha atención a la manera como las lecturas nos narran la actitud, en especial de la mujeres, cuando van a visitar la tumba y al no encontrar a Jesús, regresan a dar la noticia de la resurrección del Señor.

Durante esta semana gozaremos de lecturas tan inspiradas como la de los discípulos de Emaús.
Pero también valdría la pena valorar ciertas resurrecciones que han tenido comunidades campesinas e indígenas, gracias a una sabia comprensión de la Ecología. Un ejemplo bien diciente fue la votación de Cajamarca: el 98% en contra de la muerte que iba a causar la locomotora minera en Casa Nuestra de los campesinos de esa enorme región, con la contaminación de sus tierras, de sus quebradas y ríos. Se calculaba que el perjuicio alcanzaría a 28.000 personas.

Lucha parecida están dando los campesinos de la comunidad de Jericó, las y los defensores del Departamento del Cauca, los de los páramos de Santurbán, Pisba, Sumapaz. Igualmente los defensores del Macizo Colombiano, los del municipio de Valparaíso, Caquetá, el Consejo Comunitario Acadesan del Chocó Biográfico, etc.

Por el contrario vale la pena mencionar técnicas tan perversas como las que emplean las grandes empresas a las que nuestros gobiernos han dado licencias para sus tales mineras legales. Alfredo Molano en su excelente artículo del Espectador, de esta semana, titulado: “El león rugiente que atemoriza a Jericó” , señala algunas. Por ejemplo, cómo la AngloGold? ha buscado convencer incluso a los niños de Jericó, Antioquia, una región rica en biodiversidad y quebradas y ríos, con el argumento de que la minería les va a dar canicas, balones, bicicletas, patines, motos, etc.

Nunca nos cansaremos de repetir estas frases de la encíclica LAUDATO SI, Alabado seas, Señor: “El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a las causas que tiene que ver con la degradación humana y social. (L.S., Nr. 48).