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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Abril 30 de 2017
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

En este domingo, Pedro hablando a los judíos y vecinos de Jerusalén les dice: “Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio” (Hechos 2, 24). La Pascua nos habla del dominio de Dios sobre la muerte.

Un hecho de muerte se nos presentó hace poco. Un tribunal de iniciativa de la sociedad civil, en la que participaron más de mil organizaciones, reunieron testimonios y documentos que sirven para fundamentar la realidad de un ECOCIDIO. Es decir, de una MUERTE A LA NATURALEZA, tan grande que afirman justificaría la incorporación de esta figura de Ecocidio, al Estatuto que rige la corte Penal de la Haya.

La causante de esta muerte es la multinacional Monsanto por el daño a la salud, al medio ambiente, a la alimentación de los seres humanos, con sus famosas semillas transgénicas. Este agronegocio, que favorece cultivos con semillas genéticamente modificadas y que son en realidad herbicidas y otros venenos, es el que les está dejando millones de dólares a la empresa que podríamos llamar “Crimensanto” y no Monsanto, que a la Creación, sólo le deja muerte.

Y esto lo hace comenzando por los seres humanos que comen frutos sembrados y cultivados con estas mortíferas semillas, que entre otras cosas, numerosos países ya las han prohibido.

El Evangelio de hoy, por otra parte, nos narra una bella y positiva historia, no de muerte, sino de vida. Dos discípulos abandonan la ciudad y se dirigen a Emaús, llenos de pesimismo: “Tanto que sus ojos no eran capaces de reconocerlo” (Lucas 24, 15). Jesús camina con ellos y luego los invita a la mesa familiar, donde lo reconocen por fin. Después salen de prisa a comunicarles la gran noticia a los compañeros.

Qué bueno es cuando la gente se apoya entre sí! La semana pasada tuvimos un ejemplo muy bello en el sur de Bogotá. La Red de amigos del Zuque, realizó una jornada de limpieza del camino a la bella y elevada Serranía que lleva ese nombre del Zuque. Esto supuso, entre otras labores, luchar por el control de la dañina especie del retamo espinoso. La jornada terminó con la siembra de 100 árboles en esa región.
A ellos los poyaron los vecinos de la ciudadela del Parque de la Roca. En la siguiente jornada fueron los primeros lo que vinieron en apoyo de los segundos, para hacer algo similar en este sector. Eso se llama solidaridad entre personas inquietas por la Casa Común.

Qué bueno que en lugar de pesimismo viviéramos más el caminar juntos, el tener con los demás el sentido de solidaridad.