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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Mayo 14 de 2017
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Como los apóstoles deseaban dedicarse más a la predicación del Mensaje, proponen a la comunidad cristiana lo siguiente: “Escojan entre ustedes a siete hombres, llenos de espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio” (Hechos 6,4).


Como los apóstoles deseaban dedicarse más a la predicación del Mensaje, proponen a la comunidad cristiana lo siguiente: “Escojan entre ustedes a siete hombres, llenos de espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio” (Hechos 6,4).

Con la diversificación de ministerios hoy esto se hace cada día más necesario. En el caso de Bogotá, por ejemplo, existe un diácono (Alirio Cáceres) que dedica casi todo su tiempo al campo de la Ecología y a enseñar a la gente a preocuparse por la Creación y por la Casa Común. Además existe una comisión especial que trabaja en ese campo.

Pasemos ahora al Evangelio de hoy. Este nos dice cómo Jesús afirma de sí: “Yo soy el camino, la Verdad y la Vida. Cada palabra tiene un valor especial que podríamos aplicar a su misión apostólica. Él es el camino, el ejemplo que nos conduce a la verdad y que nos comunica la vida.

Con otras frases el Papa Francisco nos lo presenta como el modelo que el Padre nos da para imitar en el campo ecológico: “Jesús vivía en armonía plena con la creación, y los demás se asombraban…no aparecía como un asceta separado del mundo o enemigo de las cosas agradables de la vida” (nr, 98).
Y en el nr.100 añade: “El Nuevo Testamento no sólo nos habla del Jesús terreno y de su relación tan concreta y amable con todo el mundo. También lo muestra como resucitado y glorioso, presente en toda la creación con su señorío universal”.

Por fortuna, viniendo a casos concretos, se va encontrando salida, por ejemplo, a la gran preocupación por la contaminación del río Bogotá, cuya descontaminación comienza a ser realidad ya desde las primeras aguas sucias de las curtimbres de Villapinzón.

Gracias a la incorporación de la estrategia, llamada de Producción Más Limpia, se ha podido disminuir la cantidad de sal usada en el proceso de pelambres y piquelado, a base de ácidos diluidos, logrando así que las aguas residuales no afecten al Río Bogotá.

Qué bueno que muchas personas impulsadas por su amor a Cristo y a los hermanos, buscaran más medios de limpiar este planeta, que está soportando el peso del cambio climático, el cual se está sintiendo hasta en el mundo de los océanos, pues se están lentamente quedando sin oxígeno, como lo ha denunciado el Instituto de Tecnología de Georgia.