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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Mayo 21 de 0201
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Jesús nos da ejemplo en algo que falta a los políticos, gobernadores y en general a todos nosotros: hablamos, pero no actuamos. Muchas palabras, pero poca acción. De Jesús, en cambio, en el libro de los Hechos nos dice el autor de una manera categórica: **“escribí acerca de lo que Jesús hizo y enseñó”** (Hechos, 1,1). Hizo y enseñó!


Jesús nos da ejemplo en algo que falta a los políticos, gobernadores y en general a todos nosotros: hablamos, pero no actuamos. Muchas palabras, pero poca acción. De Jesús, en cambio, en el libro de los Hechos nos dice el autor de una manera categórica: “escribí acerca de lo que Jesús hizo y enseñó” (Hechos, 1,1). Hizo y enseñó!

En el 2013 Colombia y 140 naciones suscribieron el Convenio de Minamata. El liderazgo nuestro allí, en palabras, fue tan notable que ganó por ello varios premios internacionales otorgados por los ambientalista.

No se entiende cómo 4 años después el Congreso no haya aprobado dicho Convenio. Y da lástima que Colombia ocupe el 2º puesto entre los países que más contaminan con mercurio en el uso de la minería. Sólo lo supera China, pero no hay comparación en el tamaño de las dos naciones.

Hoy, cuando celebramos la fiesta de la Ascensión, también nos caen las mismas palabras con que Jesús resucitado interpela a los discípulos: “Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo?… (Hechos, 1,11). Valdría preguntarse: ¿qué hacen los habitantes de Medellín y Bogotá con esos cielos tan contaminados?

El mismo evangelio de hoy nos invita a la acción, a vivir y realizar cuanto Jesús nos enseñó en relación con la vida, con el amor a los demás y, por supuesto, con el cuidado y aprecio a la misma creación: “… enseñándoles a cumplir todo cuanto les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes, todos los días, hasta en fin del mundo” (Mateo, 28,20).

El Papa Francisco cuando habla de estos problemas, en el capítulo primero de su encíclica LAUDATO SI, escribe: La humanidad está llamado a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan” (nr. 23).

Sea esta una invitación a leer y meditar esta encíclica que, entre otras cosas, pareciera escrita para nuestro país. Pero sobre todo a no quedarnos con palabras, discursos o echarle la culpa a los demás, sino a vivir el amor y la caridad con los hermanos y con el mundo que Dios nos regaló. Y esto de un modo particular en el campo ecológico, en donde se están jugando tantos intereses de salud, justicia social y fraternidad.