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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Noviembre 04 de 2012
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Al Jesús se le acerca un maestro de la ley y le pregunta cuál es el primer mandamiento. Una pregunta que hoy poco nos hacemos, por más que nos haga falta. Preguntamos muchas cosas en nuestra vida: por los precio de artículos de venta, de la ropa elegante, de los viajes, por el costo del dólar… Y hasta hacemos preguntas “ecológicas”: por el tiempo que va vamos a tener mañana. Pero casi nunca nos hacemos la pregunta por lo fundamental.

Jesús le contesta al maestro de la ley, haciendo memoria de la misma cita, que aparece en nuestra primera lectura dominical: “Escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6, 4-5).

Pero añadiéndole algo fundamental para El: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No ha otro mandamiento más importantes que estos” (Marcos 31).
Pareciera que esta respuesta nada tuviera qué ver con la Ecología. Pero si pensamos un poco, nos está remitiendo al Creador de la Naturaleza, al único Dios y se nos está invitando a amar al prójimo. La respuesta nuestra parece fácil hasta que comenzamos o nos comienzan a hacer preguntas de este estilo:

- ¿Encontramos a Dios en la naturaleza?

- ¿Respetamos la creación?

- ¿Lo reconocemos en nuestro país como Señor cuando somos dueños de un terreno, del cual nos creemos únicos “propietarios” (es solo mío, propio) y por él somos hasta capaces de matar a otros?

- ¿Pensamos en el prójimo, en nuestros hermanos cuando abusamos de los recursos naturales?

- ¿Estamos de acuerdo con este mandamiento cuando por el oro permitimos destruir la naturaleza con “locomotoras” transnacionales y envenenar las aguas?
Y así podríamos seguir enumerando pecados ecológicos, hasta llegar a unos aparentemente veniales, como cuando arrojamos plásticos al suelo, que acumulados van a causar inundaciones en los barrios pobres cercanos a los ríos, como es el caso de Bogotá y otras ciudades. O van a causar la muerte de peces que se los tragan.

Sigamos luchando por un Mundo Verde (no sólo pintado de verde como los hacen hoy las grandes empresas en las propagandas de los diarios!), para que escuchemos de Jesús las palabras con que termina Marcos este evangelio: “No estás lejos del Reino de Dios” (Marcos 12,14).