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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Noviembre 18 de 2012
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Las lecturas de hoy están precisas para darnos una orientación en estos momentos de perplejidad sobre el destino del mundo. Nos preocupa el cambio climático y el calentamiento global; la deforestación de las selvas y su impacto sobre estos cambios; una economía “pintada de verde”, pero que sólo ve en la naturaleza una ocasión de enriquecerse, por ejemplo con la extracción del oro o del petróleo; nos preocupa la crisis alimentaria, la contaminación de las fuentes hídricas.

En épocas de crisis, como la actual, aparecen las lecturas apocalípticas. En nuestro tiempo no han faltado, incluso señalando cuándo sería el fin del mundo. Eso mismo sucedió, en tiempo de la persecución de los Macabeos. El libro de Daniel lo pinta como “un tiempo de angustia, como no lo hubo jamás” (Daniel 12, 1)).

Pero como en todos los tiempos apocalípticos, la liberación final, viene precedida de calamidades, de conmociones históricas y cósmicas. Daniel anuncia, en nuestra lectura de hoy, la derrota de los enemigos por la actuación de Miguel, jefe del ejército celestial.

Jesús también en privado comparte con sus discípulos sobre el final de la historia, en esta ocasión, con un lenguaje similar. Primero mencionó la aparición de impostores religiosos (versos anteriores al del evangelio de hoy), luego con imágenes proféticas y apocalípticas, para describir la intervención de Dios en la historia. Pero lo hace, subrayando el triunfo definitivo de Jesús, que implica el triunfo de todos los que han permanecido fieles en el tiempo de sufrimiento a su mensaje, a su Evangelio.

Si le somos fieles, si luchamos porque su plan salvador se cumpla, si trabajamos por construir el Reino desde ahora en la tierra, con la justicia, el amor y la solidaridad, entonces podremos estar seguros de triunfar con El. No sabemos nuestro día ni hora, como tampoco el día ni la hora de nuestro mundo. Pero podremos estar seguros que seremos premiados con el nacimiento del hombre nuevo y de los cielos nuevos y tierra nueva.

El evangelio nos trae una comparación muy ecológica de Jesús con la higuera: “Cuando sus ramas se ponen tiernas y brotan las hojas, sabemos que se acerca el verano” (Marcos 13, 28). Esa misma comparación aparece en Mateo y Lucas. Siempre con la invitación a estar atentos y dispuestos a dar frutos.