Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Diciembre 16 de 2012
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Al Jesús se le acerca un maestro de la ley y le pregunta cuál es el primer mandamiento. Nosotros en Navidad nos preguntamos muchas cosas: por los precios de los regalos, por la ropa elegante, la comida de estos día, los viajes de vacaciones. Y hasta hacemos preguntas “ecológicas”: por el tiempo que va vamos a tener mañana, por las caminatas. Pero casi nunca nos hacemos la pregunta por lo fundamental.

Jesús le contesta al maestro de la ley, haciendo memoria de una cita del último libro del Pentateuco: “Escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6, 4-5). Y añade algo básico para Él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No ha otro mandamiento más importantes que estos” (Marcos 31).

Esta respuesta, ¿tendrá algo qué ver con la Ecología? Claro que sí. Por lo pronto nos remite al Creador de la Naturaleza, al único Dios y además nos invita a amar al prójimo como a nosotros mismos. ¿Qué entendemos por esta última frase? Para responder con una sola consideración: ¿Nos gusta respirar aire contaminado? Es evidente que no. Pues entonces luchemos para que nuestros hermanos, nuestra generación presente y futura tengan un medio ambiente sano!

En el evangelio de hoy también aparece una pregunta especial: ¿Y nosotros qué tenemos que hacer? Esa pregunta se la hacen a Juan Bautista varias personas: la gente que viene a bautizarse al Jordán, los recaudadores de impuestos y hasta los soldados. Las respuestas de Jesús a los primeros, fácilmente tendrían traducción ecológica: cuiden la naturaleza y los alimentos y compártanlos con los pobres. No hagan fraudes…Sean honestos.

Pero la última parte de la respuesta a los soldados parece un poco desconcertante: “A nadie extorsionen ni denuncien falsamente, y conténtense con su sueldo” (Lucas 3,14). Sobre todo la última frase, si nos olvidamos que a ellos les estaba pagando el imperio con denarios (como quien dice con dólares) y además que con frecuencia abusaban de los campesinos.

Qué bueno aplicar estos consejos a la explotación minera, como muchas entidades los están haciendo. No hace dos semanas, algunos consejos municipales del suroccidente antioqueño aprobaron no admitir empresas mineras a explotar el oro y dejarnos desiertos de arena o gavilla y además contaminar las quebradas y ríos.
Ojalá, este ejemplo escuchemos que lo repiten muchas otras ciudades. No queremos cambiar nuestra rica naturaleza, nuestra gran biodiversidad por unos pesos que nos deja este tipo de minería destructora.

Y ojalá en este tiempo navideño sintamos también como dirigido a nosotros esas frases de Sofonías al pueblo: “Sión, no tengas miedo, no te dejes vencer del desaliento. El Señor, tu Dios, está en medio de ti, El es invencible” (Sofonías 3, 16-17).

Y ojalá sintamos y vivimos la exhortación de Pablo a los Filipenses: “Hay que estar siempre alegres en el Señor. Lo repito: hay que estar alegres. Muestren a todo el mundo su amabilidad (Filipenses 4, 4).