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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Diciembre 23 de 2012
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El evangelio de Lucas nos propone lo que San Ignacio llama una “composición de lugar: el camino que recorre María para visitar a su prima Isabel. Ella lo recorre de prisa, pues salió sin demora a un pueblo de las montañas de Judea.

La Iglesia también nos propuso recorrer un camino hacia el pesebre. Se le da el nombre de Adviento. Es una etapa muy diferente a la que nos ha estado proponiendo la sociedad de consumo. Esta nos ha venido acosando con las compras, los gastos y los regalos de las fiestas navideñas.

No ha pasado una semana en que no aparecieran separatas y folletos en los periódicos, con colores navideños, anunciando productos finos, ropa elegante, comida exquisita. Se llegó hasta el extremo de que una empresa, gastó 257 páginas para anunciar los productos. Lo mismo ha hecho la televisión y la radio. A todo esto hemos llamado el Robo de la Navidad. También el Pecado contra la Ecología.
María al entrar en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. Apenas ésta escuchó el saludo de María, la criatura que llevaba en su vientre se estremeció y ella exclamó: “Bendita eres tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? ” (Lucas 1, 42-43).

Si alguien en Navidad nos preguntara por qué le damos tal veneración a María, bastaría con mencionar estas palabras de Lucas. Incluso le podríamos añadir: “Dichosa eres tú, que creíste que se cumpliría lo que el Señor te anunció” (v.45). E invitar a esa persona a sentirse dichosa por tener una Madre tan especial, así lo ignore.
Ya en los domingos anteriores hemos comentado el significado tan profundo de los textos que acompañan los Evangelios de estos días. Lo rica que ha sido la situación de Israel descrita por los profetas. Lo expresivo de los anuncios de estos sobre una Venida de Alguien que daría un nuevo sentido a la vida.

La Navidad es la fiesta es la fiesta de los niños. Y de los mayores! El pesebre es la exposición de la naturaleza. En él se colocan, además de figuras humanas, las bellezas de la naturaleza, los pinos y los musgos, las cascadas y los lagos. Pero con frecuencia también los diferentes caminos.

Quienes hacen pesebres, deben elegir a qué camino le van a dedicar más atención. Está el sendero de María para subir a la montaña y visitar a su prima Isabel; el camino de Nazaret a Belén recorrido por María y José; la ruta de los magos narrada por Mateo, el camino de los pastores amigos de Lucas. Y añadamos otros caminos parecidos, por desgracia, a algunos de hoy: el camino del exilio a Egipto para escapar del tirano Herodes y el camino de regreso a Nazaret para escapar de otro tirano, Arquelao.

Nosotros regresemos ahora al camino litúrgico de estas tres semanas y hagámonos esta pregunta: ¿Cómo he vivido este camino del Adviento? ¿Lo he vivido con fe y esperanza?

Y no está por demás pensar en nuestras actuales Caminatas Ecológicas. Ninguna de las anteriores tenía ese nombrecito, que suena como a “turismo alternativo”. Pero adivinamos que por aquellos caminos y senderos se contempló la naturaleza, se gozó del paisaje y se alabó al Creador. Una posibilidad semejante podrían ofrecernos estas caminatas, en estos tiempos navideños, añadiéndoles un bien sentido crítico frente a la destrucción de los ecosistemas por los tiranos solapados de hoy en día.

Hoy estas salidas son pensadas para huir de la cotidianidad, descansar de la ciudad, recorrer y gozar de nuevos ambientes. No se trata de competir con el turismo. No se recorre lo mismo a pie que en carro. Se abarca menos, pero se palpa mejor el terreno. Es otra manera de conocer la naturaleza, más de cerca y de coleccionar mil detalles que de otra forma pasarían desapercibidos.