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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Enero 27 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Cualquiera de nosotros podría preguntarse: ¿Por qué debo yo preocuparme y trabajar por conservar el Medio Ambiente? La mayoría de las personas podría pensar: En mi tiempo en los colegios no se enseñaba esta obligación. Y añadamos: Ni tampoco ahora en muchos planteles.

Hoy en cambio, la inquietud mundial por la Ecología es tan grande que a la mascota del próximo campeonato mundial de fútbol en Brasil, por una inmensa mayoría de votos, se le ha llamado “fuleco” (fútbol y ecología).

Las lecturas de hoy, si las sabemos leer, nos dan más razones y estas relacionadas con nuestra Fe. Por ejemplo, el sentido de comunidad nos obliga a vivir la solidaridad con los demás en este campo. Por tanto, retomemos aquí la comparación que emplea Pablo: “El cuerpo humano es uno solo, pero tiene muchos miembros, y los miembros, a pesar de ser muchos, forman todo un solo cuerpo” (I Corintios, 12,12).

Muchos documentos de la Iglesia, como Aparecida, y escritos de los Papas actuales nos recalcan esta obligación. Para citar sólo un texto: “En las decisiones sobre las riquezas de la biodiversidad y de la naturaleza, las poblaciones tradicionales han sido prácticamente excluidas. La naturaleza ha sido y continúa siendo agredida. La tierra fue depredada. Las aguas están siendo tratadas, como si fueran una mercancía negociable por las empresas, además de haber sido transformadas en un bien disputado por las grandes potencias” (Ap. 84). Y en el número siguiente, este mismo documento cita a Benedicto XVI condenando: “la devastación ambiental de la Amazonía y las amenazas a la dignidabefosd humana de los pueblos”.

En Colombia, estos problemas los estamos viviendo con la llamada “locomotora minera”, que si nos descuidamos nos convertirá el país en un desierto.

En la primera lectura se nos dice: “Todo el pueblo escuchaba atentamente la lectura del libro de la Ley” (Nehemías 8,3). Qué bueno que también nosotros escucháramos exhortaciones de los pontífices, de los obispos y de tantas personas inquietas por conservar la creación.

Y si pasamos al Evangelio, Jesús nos define su misión y en este sentido la nuestra también: “Me envío a llevar la buena noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y dar vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos…” (Lucas 4, 19-20).

La problemática ecológica tiene mucho que ver con los pobres, con los cautivos, con los ciegos frente a esta devastación, con los oprimidos. Que el Señor nos acompañe en esta misión!