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La Evangelización, reto de comunicación

  •   Domingo Febrero 03 de 2013
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

• Lecturas:
- Profeta Jeremías 1, 4-5. 17-19
- I Carta de san Pablo a los Corintios 12, 31 –13,13
- Lucas 4, 21-30

• Cada domingo, la liturgia pone de relieve un aspecto particular del plan de salvación y nos invita a profundizar en él. En este orden de ideas, las lecturas de este domingo están centradas en la universalidad del mensaje de salvación; esto aparece con claridad en la primera lectura, tomada del profeta Jeremías, y en el texto del evangelista Lucas:

- El profeta Jeremías dice: “Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco; desde antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones”. En estos dos versículos encontramos dos afirmaciones que nos llaman la atención: en primer lugar, la convicción que expresa el profeta de haber sido llamado por Dios de manera personal; y, en segundo lugar, el alcance de la misión (“te consagré como profeta para las naciones”).

- Estas dos afirmaciones tienen resonancias distintas en el pueblo de Israel pues, por una parte, se siente orgulloso de la vocación o llamado del que ha sido objeto; pero, por otra parte, no le gustaba la idea de compartir la Palabra con otros pueblos. La referencia a otras naciones no tenía acogida; la necesidad de conservar su identidad religiosa, en medio de una cultura pagana, cerraba al pueblo judío frente a las posibles interacciones con los pueblos vecinos.

- En el evangelio que acabamos de escuchar, Jesús tiene una intervención que provocó la reacción airada de los que estaban presentes en la sinagoga; puso dos ejemplos de dos personajes, la viuda de Sarepta y el general sirio llamado Nahamán, que acogieron la Palabra de Dios y no pertenecían al pueblo elegido. Estos dos ejemplos los enfurecieron.

• ¿A dónde apunta la liturgia de este domingo al relacionar estos dos textos bíblicos? El mensaje es claro y contundente: la Palabra de Dios no es propiedad exclusiva de un grupo particular, sino que fue anunciada por los profetas y llegó a su plenitud en Jesucristo, para hacer manifiesto el plan de Dios con la humanidad. Esta apertura universal del mensaje de salvación adquiere particular solemnidad en la misión que Jesucristo resucitado confía a sus discípulos: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he enseñado”.

• Esta misión del Resucitado es la tarea más importante que tiene la Iglesia, su razón de ser. Inspirados por este mandato del Señor, miles de mujeres y hombres han recorrido los continentes anunciando esta alegre noticia. Es necesario reconocer el heroísmo y la generosidad de estos evangelizadores.

• ¿Qué sucede con este anuncio de salvación? ¿Cómo es escuchado en nuestra sociedad? Es necesario reconocer, con dolor, que el Cristianismo ha ido perdiendo espacio en la cultura contemporánea; los valores del Evangelio han sido reemplazados por otros intereses. De ahí la importancia de emprender una nueva Evangelización para que las gentes de hoy descubran a Jesucristo, se abran a su Palabra y a la acción del Espíritu.

• Son enormes los retos de una nueva Evangelización, porque ha cambiado sustancialmente el contexto cultural. Anteriormente, la sociedad era más homogénea y compartía unos valores. En el mundo de hoy – al menos en la cultura occidental -, el pluralismo no permite hablar un solo lenguaje porque cada grupo tiene sus particularidades; por ejemplo, los jóvenes tienen sus símbolos, su música, sus redes sociales; lo mismo podemos decir de las culturas propias de los campesinos, los obreros, los intelectuales, los adultos mayores. Para poder llevar la nueva Evangelización a cada uno de estos colectivos, es necesario conocer sus sensibilidades, sus temores, sus ilusiones.

• Los evangelizadores de antes utilizaban un mismo lenguaje para llegar a grandes comunidades porque la uniformidad cultural lo permitía. En el mundo de hoy, la diversidad constituye un enorme desafío. El contenido central del mensaje evangelizador, que es la persona de Jesucristo, debe ser expresado de diversas maneras teniendo en cuenta “personas, tiempos y lugares”. Por eso la comunicación es uno de los mayores retos que tiene la acción pastoral de la Iglesia.