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La persona de Jesucristo, contenido central de la Evangelización

  •   Domingo Febrero 10 de 2013
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

• Lecturas:
o Profeta Isaías 6, 1-2ª. 3-8
o I Carta de san Pablo a los Corintios 15, 1-11
o Lucas 5, 1-11

• El domingo anterior reflexionamos sobre la universalidad del mensaje de salvación; vimos que el plan de Dios no está circunscrito a una cultura particular, sino que está dirigido a la humanidad. En el día de hoy, avanzaremos en la comprensión del plan de Dios, dejándonos guiar por las lecturas del Antiguo y del Nuevo Testamento.

• Las lecturas de hoy nos permiten identificar dos temas: el primero de ellos se refiere a la condición personal de aquellos a quienes el Señor invita a comprometerse con la divulgación de su mensaje; el segundo tema es el contenido de este mensaje, el cual se encuentra maravillosamente sintetizado en el texto de la I Carta a los Corintios que acabamos de escuchar.

• Empecemos, pues, por el primer tema que nos presenta la liturgia de este domingo. Aquí se destaca la fragilidad de los escogidos; seres de carne y hueso, con las limitaciones propias de la condición humana:

- Exploremos las palabras del profeta Isaías, quien nos comparte su impactante experiencia interior sobre la gloria de Dios, que lo dejó abrumado, porque superaba los límites humanos. Nos escribe: “Entonces exclamé: ¡Ay de mí!, estoy perdido, porque soy un hombre de labios impuros, porque he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos”. Una experiencia sobrecogedora que supera las capacidades limitadas de los seres humanos.

- A continuación, el profeta nos cuenta cómo la gracia de Dios actuó en él a través de la figura de un serafín que purificó sus labios; después de este apoyo de la gracia, el profeta puede responder: “Aquí estoy, Señor, envíame”.

- El evangelista Lucas nos presenta la escena de la pesca milagrosa, después de la cual el Señor invitó a Simón y sus compañeros a que fueran pescadores de hombres.

• Estos dos textos ponen de manifiesto que Dios llama a colaborar en su plan de salvación a seres comunes y corrientes, simples, tímidos, conscientes de sus limitaciones; Isaías se siente abrumado ante la experiencia sobrecogedora de la gloria de Dios y es consciente de su condición pecadora; Simón y sus compañeros son unos pescadores sencillos, que querían cumplir fielmente con los preceptos de la Ley y que no habían recibido sino los rudimentos de una educación para el trabajo.

• El llamado de Dios a Isaías y la invitación a los pescadores del lago de Genesaret nos muestra el poder transformante de la gracia. Esto nos permite comprender que la eficacia del anuncio de salvación no depende de los pergaminos sociales o académicos de los evangelizadores, sino que es fruto de la acción del Espíritu Santo que toca el corazón; el crecimiento del Reino de Dios no es, pues, la meta esperada de una campaña publicitaria. Es lamentable el espectáculo de los telepredicadores que han hecho del Cristianismo un negocio manipulando la sensibilidad y las necesidades de la gente. Los evangelizadores debemos ser fieles canales de comunicación mediante el testimonio de una vida coherente con lo que anunciamos y nutriéndonos de una sólida espiritualidad.

• Después de meditar en este primer tema de la condición humana, frágil y limitada, de los agentes de evangelización, vayamos al segundo tema, que se refiere al contenido de nuestro anuncio: ¿qué debemos explicar en las catequesis, cuál debe ser el contenido de las predicaciones de los sacerdotes en la misa dominical?

• En el texto de la I Carta a los Corintios que acabamos de escuchar, san Pablo condensa el mensaje que debe proclamar la Iglesia. Dice san Pablo: “Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día”. Por eso debemos afirmar que el contenido central de la predicación de la Iglesia es la muerte y resurrección del Señor; así lo vivió la Iglesia Apostólica y así lo ha enseñado la Tradición de la Iglesia.

• Los agentes de Pastoral debemos tener claridad sobre lo que debemos anunciar, que es la persona de Jesucristo, el Señor. Fácilmente pierden el foco de la evangelización los miembros de la Iglesia que utilizan los espacios comunitarios para hablar de otros temas. No lo olvidemos; debemos transmitir la persona de Jesucristo y su mensaje. Debemos utilizar todas las herramientas pedagógicas y las estrategias de comunicación para promover un mayor conocimiento de Jesucristo.