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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Febrero 24 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

En la transfiguración de Jesús en el monte, cuando sube a orar con Pedro, Juan y Santiago, sucede una escena muy bella. Quedan tan entusiasmado con la vista de Jesús que Pedro le propone: “Maestro, ¡qué bueno que estemos nosotros aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías” (Lucas 9,33).

Esta escena me recordó una carta también muy bella, de los obispos de Filipinas. La escribieron el 29 de enero de 1988, titulada “¿Qué está pasando en nuestra hermosa tierra?”. Lo original de este documento es que analiza las cuestiones medioambientales desde la perspectiva de la estética, considerando así un contexto marginalizado dentro de la ecología política.

La carta habla de la belleza de los ecosistemas de su país. Los describe de una manera poética. Pedro propondría quedarse contemplándolos y levantar tres enramadas, para no dejar muy pronto la oportunidad de admirar allí también la obra del Creador.

Pero los hechos descritos por los obispos, lo volverían pronto a la realidad. Tomemos una frase a propósito: “Después de una sola noche de lluvia, mira hacia los río de chocolate marrón de tu localidad y recuerda que se llevan el alma de la tierra hacia el mar. El suelo en vez de ser el lecho de siembra de la vida, se ha convertido en una sofocante capa de devastación, demorando y matando los pólipos coralinos”.

Y continúa la carta: “Como van a poder nadar los pees en alcantarillas como el río Pasig y tantos otros ríos que hemos contaminado? ¿ Quién ha convertido el maravilloso mundo marino en cementerios subacuáticos despojado de vida y de color”.

La declaración propone convertirse en una ciudadanía activa, y hace un llamamiento a los miembros de la Iglesia para “que no se queden en silencio mientras ven que el entorno está siendo destruido. Usen su influencia entre su familia y su comunidad para desarrollar esta conciencia sobre el medio ambiente”.

Y sugiera que la belleza de la creación también debería expresarse durante las celebraciones litúrgicas e incluso en la elaboración de un desarrollo más intenso de la teoría de la creación.
Todo esto es válido para países como Colombia, en donde varias locomotoras mineras están destruyendo los ecosistemas, dejándonos desiertos y algunos miserables. Y donde la juventud, en especial, es bien pobre en esta capacidad de admirar las bellezas de la naturaleza, a no ser aquella que aparece por momentos en las películas y videos.