Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Marzo 10 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Hay cosas que están en nuestras manos y otras que no lo están. El pueblo israelita aceptó que el paso del Mar Rojo no estaba en manos. Por eso dice la primera lectura “El Señor, que abrió camino por el mar, atravesando aguas impetuosas, que dejó avanzar todo un ejército, con sus carros y caballos, con la tropa y sus jefes…” (Isaías 43, 16)… Sin su apoyo, no hubieran vencido al faraón.

Pero luego en manos de quienes vivieron el Éxodo, sí estaba el cumplir los mandamientos promulgados por Moisés, para que pudieran llevar una vida digna y humana.

Lo mismo estuvo en manos de otro pueblo el hacer una relectura de su historia. Fueron estos los desplazados de Babilonia, a los que se llaman el 3er. Isaías. Estos discípulos del profeta invitaron a los demás desplazados a no quedarse recordando el pasado, sino a salir confiados en que el Señor les iría a abrir camino por el desierto e iba a hacer brotar agua allí, para calmar su sed.

El animarse a salir de Babilonia, después del permiso del rey Darío, el esperar en el Señor y el proclamar después sus alabanzas (Isaías 43, 21), sí estaba en manos de estos invitados a regresar del Exilio.

Otro caso. El que no la lapidaran los escribas y fariseos, no estaba en manos de la mujer que habían ellos sorprendido cometiendo adulterio. El intimidar a los acusadores con aquella frase: “El que esté sin pecado que tire la primera piedra”, sólo podía hacerlo Jesús. Pero sí estaba en ella el responder a la pregunta de si nadie la condenó. Y más adelante estaba en su nuevo plan de vida el cumplir o no el “Vete y de ahora en adelante no peques más” (Juan, 8,11).

Hoy en todas partes se habla del detrimento y deterioro del medio ambiente, y del aumento del consumo de alimentos poco saludables, producidos por una industrialización que solo piensa en el dinero. El acabar de un día para otro con estos dos fenómenos no está en nuestras manos, pero sí el consumir una alimentación “ecológica”, es decir, consumir alimentos y productos elaborados de manera natural, sin elementos artificiales y respetando el medio en el cual se producen.

Alguien hablando de la nutrición ecológica, decía que vamos a tener que modificar el Padre Nuestro y pedirle al Señor nos conceda el pan ecológico, es decir los alimentos sanos, saludables, balanceados. El ir modificando costumbres tan nocivas para la salud está en nuestras manos y es para nuestro bien.