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DIÁLOGOS sobre el Evangelio del Domingo, por José Martínez de Toda, S.J., Domingo de Pentecostés ABC, 27 mayo 2012

  •   Domingo Mayo 27 de 2012
  •   Guión para la Radio
  •    José Martínez De Toda, S.J.

Especialmente para radio

“Reciban el Espíritu Santo” (Jn 20, 19-23)

( martodaj@gmail.com)

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).

El Evangelio del domingo de hoy cuenta la primera aparición de Jesús resucitado a los Apóstoles. ¿Les echará un regaño por haberlo abandonado en la Pasión? ¿O les traerá algún regalo? Escuchémoslo.

Lectura del santo evangelio según San Juan (Jn 20, 19-23)

NARRADOR/A – Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

JESÚS – Paz a ustedes.

NARRADOR/A – Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

Jesús repitió:

JESÚS – Paz a ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también les envío yo.

NARRADOR/A – Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

JESÚS – Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos.

Pregunta 1 – Hoy es la fiesta de Pentecostés ¿Qué significa ‘Pentecostés’?

‘Pentecostés’ era la fiesta judía de la cosecha (Levítico 23, 15-21; Deuteronomio 16, 9-12). Era una palabra griega, que significa 50.

Desde el domingo de Resurrección han pasado siete semanas, que son 49 días (7 x 7 = 49). Pentecostés es el día 50º después del domingo de resurrección.

La fiesta de Pentecostés clausura el Tiempo Pascual. Es casi como el “broche de oro” de los 50 días que hemos vivido “con alegría desbordante” por la resurrección de Jesús.

Los cristianos eligieron esta fiesta para celebrar la venida del Espíritu Santo (el don del Resucitado), pues coincide con los 50 días después de Pascua.

Pregunta 2 – ¿Y cómo fue esa venida del Espíritu Santo?

Primero fue anunciada por el mismo Jesús muchas veces.

La primera vez que Jesús les promete a los discípulos el Espíritu Santo fue en la Última Cena. El evangelio de hoy nos lo recuerda, al contar lo que pasó el día de la Resurrección.

El Espíritu Santo llegó en Pentecostés, como se narra en los Hechos de los Apóstoles. (1ª Lectura de hoy)

Estaban los Apóstoles con María, la Madre de Jesús, reunidos en oración, pero con las puertas cerradas por miedo a los judíos.

Y el Espíritu Santo irrumpe con fuerza en aquella sala, llenando de vigor aquellos discípulos amedrentados: hay un gran ruido, hay un viento fuerte, hay lenguas de fuego sobre las cabezas de los Apóstoles. Y Pedro, lleno del Espíritu Santo, subió al balcón de la casa, donde estaban todos reunidos. Habló al gentío, que había venido de diversas partes del mundo a celebrar la Pascua, y todos les entienden, aunque son de lenguas diversas.

Y 5.000 hombres se convirtieron al cristianismo.

Pregunta 3 – ¿Por qué elige Dios los símbolos del viento y el fuego?

El viento es un símbolo muy usado en la Biblia, y está muy bien elegido. El viento remueve todo, es muy activo, se hace sentir. Pero no se le ve. No vemos el aire.

En eso se parece a Dios: sabemos que Dios está ahí, pero no lo vemos.

Pentecostés es viento huracanado que se lleva lo viejo y nos visita con lo nuevo, la vida y la gracia de Dios.

El Espíritu Santo es también como un fuego, que enciende otros fuegos. Da entusiasmo y alegría. El fuego aparece en la Biblia como un símbolo de Dios. Por ejemplo, en la zarza ardiente Dios nos da a conocer su nombre: Yo soy el que soy (Éxodo 3,2.6.14).

Pentecostés es fuego que quema lo viejo y nos hace nacer a lo nuevo.

Pregunta 4 – ¿Y cómo está presente el Espíritu Santo?

<Una vez en una clase de catecismo, la catequista preguntó:

- ¿Cómo puede Dios estar presente, si nunca se le ve? Una niña respondió:

- Mi mamá me dice que Dios es como el azúcar, que se echa a la leche o al café. Se disuelve y desaparece aparentemente, pero está ahí.>

Ya lo dijo S. Juan: “A Dios nadie lo ha visto”, pero está ahí de una forma invisible, como el viento.

Pregunta 5 – ¿Cómo llama Jesús al Espíritu Santo?

‘Paráclito’, que en griego puede significar un abogado que lucha a tu favor, o un testigo que testifica por tu bien, o un defensor, un consejero, un consolador e intercesor en un momento de peligro, de duda, de angustia, o sin saber qué hacer.

Pregunta 6 – Y si en la tierra el Espíritu Santo es el encargado de ayudarnos, ¿ya Jesús no nos ayuda desde el cielo?

Jesús continúa actuando como nuestro Paráclito en el cielo. Dice S. Juan: Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (1 Juan 2:1).

Con el Espíritu Santo, todo se hace más fácil. Como dicen: Es más fácil que pelar mandarina.

Pregunta 7 – ¿Cuándo nació la Iglesia?

Además, Pentecostés es el día del nacimiento de la Iglesia junto con María, Madre de la Iglesia. La Iglesia es esa comunidad de los que creemos en Cristo, y nos sabemos impulsados a llevar el mensaje de amor a todos los pueblos.

Pregunta 8 – ¿Qué nos trae el Espíritu Santo?

Los siete dones del Espíritu Santo son: entendimiento, sabiduría, consejo, ciencia, fortaleza para cumplir el deber, piedad y el santo temor de Dios.

El Espíritu capacita a “caminar en una vida nueva”, la vida propia de resucitados.

Al Espíritu Santo a veces se le llama “el Dios desconocido”. Se le nota por los efectos que produce.

Los frutos del Espíritu Santo son amor para con todos especialmente a los más pobres, entusiasmo, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, solidaridad, amabilidad, dominio de sí, fe, longanimidad, benignidad, gozo, prudencia, paciencia, generosidad, fidelidad, mansedumbre, humildad... (Gálatas 5, 22-23).

El Espíritu es el protagonista silencioso pero eficaz de toda la historia de la salvación. Desde la primera página de la Biblia hasta la última el Espíritu Santo lo llena todo, lo penetra todo, lo invade todo. El Espíritu es el maestro interior, el maestro del corazón.

Especialmente hoy podemos decirle esta oración de bienvenida:

Ven, Espíritu Santo,

llena los corazones de tus fieles

y enciende en ellos el fuego de tu amor.

(Ver Invocación de Pagola)

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí Jesús nos envía el Espíritu Santo, el Espíritu del amor y de la solidaridad.

FIN

<Este GUIÓN RADIOFÓNICO y el de otros domingos pasados y futuros se hallan en

http://www.homiletica.org/ciclos.htm , en

http://www.jesuitas.org.co/documentos/dominical/JoseMartinez/Archivo.html

Los elaborados en Power Point (para Misas, catequesis, etc) pueden verse en http://homiletica.org/JosemartinezdetodaCICLOAPP.htm

Parte de ellos también se pueden ver en http://www.radioevangelizacion.org y en www.facebook.com/PildorasdeFe?

Se transmite en 72 emisoras de Unión Radio (Venezuela). En Caracas: Unión Radio FM 90.3 a las 5am, 7am y 10pm dentro de la Misa del P. Honegger Molina; la misma Misa con los Diálogos se transmite en Unión Radio AM 1.100 a las 5am, 7am y 8pm; en DirectTV? 980; y en http://www.unionradio.net en ‘Audio en vivo’ en esos mismos horarios. La grabación está hecha por dos catequistas y el P. Honegger.

Advertencias al Equipo de Locutores:

Conviene que haya un Moderador, que salude al principio, despida y haga las preguntas. Ellas son respondidas por los otros participantes en el programa.

El programa puede durar unos 15 minutos. Conviene que se reúnan antes para orar juntos, seleccionar y discutir.

Es importante tener mucho cuidado en no simplemente “leer” el Guión, como si fuera un cuestionario, sino que lo asuma como una guía de conversación. En radio se nota en seguida cuándo uno está leyendo, y cuándo conversa. Por ejemplo, en la conversación solemos mover las manos, sobre todo si estamos contando algo importante; el que simplemente lee, no mueve las manos.

Domingo de Pentecostés (B) Juan 20, 19 - 23

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

JOSÉ ANTONIO PAGOLA

SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 27/05/09.- Ven Espíritu Santo. Despierta nuestra fe débil, pequeña y vacilante. Enséñanos a vivir confiando en el amor insondable de Dios nuestro Padre a todos sus hijos e hijas, estén dentro o fuera de tu Iglesia. Si se apaga esta fe en nuestros corazones, pronto morirá también en nuestras comunidades e iglesias.

Ven Espíritu Santo. Haz que Jesús ocupe el centro de tu Iglesia. Que nada ni nadie lo suplante ni oscurezca. No vivas entre nosotros sin atraernos hacia su Evangelio y sin convertirnos a su seguimiento. Que no huyamos de su Palabra, ni nos desviemos de su mandato del amor. Que no se pierda en el mundo su memoria.

Ven Espíritu Santo. Abre nuestros oídos para escuchar tus llamadas, las que nos llegan hoy, desde los interrogantes, sufrimientos, conflictos y contradicciones de los hombres y mujeres de nuestros días. Haznos vivir abiertos a tu poder para engendrar la fe nueva que necesita esta sociedad nueva. Que, en tu Iglesia, vivamos más atentos a lo que nace que a lo que muere, con el corazón sostenido por la esperanza y no minado por la nostalgia.

Ven Espíritu Santo y purifica el corazón de tu Iglesia. Pon verdad entre nosotros. Enséñanos a reconocer nuestros pecados y limitaciones. Recuérdanos que somos como todos: frágiles, mediocres y pecadores. Libéranos de nuestra arrogancia y falsa seguridad. Haz que aprendamos a caminar entre los hombres con más verdad y humildad.

Ven Espíritu Santo. Enséñanos a mirar de manera nueva la vida, el mundo y, sobre todo, a las personas. Que aprendamos a mirar como Jesús miraba a los que sufren, los que lloran, los que caen, los que viven solos y olvidados. Si cambia nuestra mirada, cambiará también el corazón y el rostro de tu Iglesia. Los discípulos de Jesús irradiaremos mejor su cercanía, su comprensión y solidaridad hacia los más necesitados. Nos pareceremos más a nuestro Maestro y Señor.

Ven Espíritu Santo. Haz de nosotros una Iglesia de puertas abiertas, corazón compasivo y esperanza contagiosa. Que nada ni nadie nos distraiga o desvíe del proyecto de Jesús: hacer un mundo más justo y digno, más amable y dichoso, abriendo caminos al reino de Dios.