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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Junio 09 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

La primera lectura nos presenta un triunfo de la vida sobre la muerte, gracias a Elías. La viuda, a quien le devolvió su hijo, exclama por eso: “Ahora me doy cuenta de que eres un hombre de Dios y que cuando tú pronuncias la palabra del Señor dices la verdad” (I Reyes, 17,24).

El otro triunfo de la vida, es gracias a la Vida misma, al mismo Jesús, de quien todos quedan asombrados cuando le devuelve su hijo a la viuda de Naín, y empiezan a alabar a Dios diciendo: “Un gran profeta apareció entre nosotros. Dios ha venido a salvar a su pueblo” (Lucas 7, 16).

El mundo estuvo en un momento entre la vida y la muerte, cuando la posibilidad de guerra atómica entre Rusia y Estados Unidos, era inminente. La providencia de Dios, a través de varios hechos que tienen su relación con la Ecología, nos libró de ese desastre. Veamos cuáles fueron.

Mijaíl Gorbachov, quien con el tiempo llegó a ser secretario general del Partido Comunista y presidente de la Unión Soviética, en su libro autobiográfico Carta a la tierra, nos describe así su niñez, asociada a la naturaleza de la manera más estrecha: “Mi infancia transcurrió en el pobreza, en una khata tradicional con el suelo de tierra, en la que dormíamos todos sobre la estufa; en invierno acogíamos a los terneros en la entrada; en la primavera dejábamos entrar a casa gallinas y a los patos” (pag.30).

Esta experiencia del campo le dio la clave para analizar varios aspectos de la vida. Uno de ellos, “la magnitud de la catástrofe económica, social y ecológica en la que se había hundido la Unión soviética” (pag. 36).

Otro, al ver un campo lleno de cadáveres de soldados en un bosquecillo cerca de Belaya Glina y sentir el horror de la guerra. Uno más, al pasar más tarde, por un campo de entrenamiento militar, constatar lo absurdo de la dictadura comunista que prefería las armas a la alimentación del pueblo y, a la vez, a entender la perversidad de la economía capitalista, de la que también fue crítico.

Estas vivencias le ayudaron después a señalar cómo los 3 retos más importantes de la humanidad eran: la Paz, la Justicia Social y el cuidado del Medio Ambiente.

Al final del libro, en la llamada Carta de la Tierra, afirma: “Las fuerzas de la naturaleza promueven que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de la biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado” (pag.62).

El Papa actual nos ha insistido varias veces en sus homilías a conservar la naturaleza por solidaridad con la humanidad y a ejemplo de San Francisco de Assis, alabar al Creador en todo momento de nuestra vida.

¿Qué hacemos nosotros en este sentido? ¿Somos solidarios con nuestros hermanos? ¿Alabamos al Señor del Universo?