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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Junio 23 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

A propósito de la Audiencia General del día 5 de junio, el Papa Francisco en el día Mundial del Medio Ambiente, expresó ciertas ideas, de un modo muy tan práctico y plástico, que valen para iluminar las lecturas de hoy.

En especial esta catequesis del Papa pueden ser una invitación a vivir nosotros la conversión que pide Zacarías en la primera lectura. También a darle el sentido verdadero al ser hijos de Dios en plenitud, como desea Pablo sean los Gálatas, en la segunda lectura.

El Papa critica la “cultura del descarte” que tiende a convertirse en una mentalidad común que contagia todos. Por eso afirma que “La vida humana, la persona ya no se perciben como un valor primordial que ha de ser respetado. Tanto se ha extendido esta cultura que nos ha hecho insensibles, incluso a los desperdicios, a los residuos de los alimentos”. Y esto en un momento, añade el Papa, cuando por desgracia, muchas personas y familias sufren hambre y desnutrición.

Y en seguida ilumina lo anterior con un recuerdo. Cuenta cómo en el pasado, nuestros abuelos eran muy cuidados de no botar nada de los restos de la comida. El consumismo, dice, nos ha habituado tanto a lo superfluo y al desperdicio de la comida diaria que a veces no somos capaces de dar el junto valor, que va mucho más allá de los simples parámetros económicos. Y continúa con una frase bien dura: “¡Recordemos bien, sin embargo, que la comida de se tira es como si fuera robada de la mesa de los pobres y de los hambrientos”.

En el evangelio Pedro afirma que Jesús es el Ungido de Dios y más adelante Jesús invita a todos con estas palabras: “Si alguien quiere venir conmigo, renuncie a sí mismo, cargue sus cruz de cada día y sígame”.

Ese seguir a Jesús hoy, no es fácil en un mundo, que como lo expresa el Papa, ”hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos de la ganancia y del consumo”. Y pone un ejemplo muy vivo: “Si se estropea un ordenador es una tragedia, pero la pobreza, las necesidades y los dramas de tantas personas acaban entrando en la normalidad. Si una noche de invierno, aquí cerca, en la plaza Ottaviano por ejemplo, muere una persona, esa no es una noticia. Si en tantas partes del mundo hay niños que no tienen qué comer, esa no es una noticia, parece normal”.

Qué invitación tan clara, que nos hace el Papa Francisco. Vale tanto para los países ricos que desperdician la comida o la convierten en negocio sucio, como en el caso de los alimentos transgénicos, como para nosotros. Es una invitación para que el seguir a Jesús lo hagamos desde lo cotidiano, desde nuestra mesa de alimentos. Y también desde lo social, exigiendo a nuestros gobernantes y legisladores una forma valiente de defender nuestras reservas alimenticias, nuestros ecosistemas tan amenazados hoy en día por el narcotráfico y las “locomotoras mineras”.