Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Julio 21 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Las visitas son uno de los actos más humanos. Visitamos a los demás para darles el pésame, para felicitarlos o para descansar charlando con las personas más amigas.
Hoy las lecturas dominicales nos presentan dos visitas muy especiales. La primera es la de Yahvé a Abraham. Se le presentó junto con otros dos personajes, a quienes el patriarca procuró atender lo mejor posible: agua para que se laven los pies, un poco de pan para que recobren las fuerzas antes de seguir el camino. La recompensa: la noticia de que Sara, su mujer, tendría un hijo y que recibirían la visita del Señor el próximo año.

El evangelio de Lucas se detiene a narrar la visita realizada por Jesús a Marta y María. Ésta lo recibe con cariño y dialoga con Él. Marta, en cambio, se distrae en los afanes de la casa y no pone a atención a la única cosa que es necesaria, escuchar al Señor, Creador de los hombres y la naturaleza.

En Colombia estábamos atontados, escuchando a los victimarios. Se les presentaba en extensos programas de T.V., en los noticieros, en los periódicos. Tan mal acostumbrados quedamos a esta escucha, que cuando se presentó en programa, donde la prioridad la tuvieron las víctimas, un comentarista se quejó de lo “flojo” del conversatorio porque no apareció un cantante famoso, que se había anunciado como anzuelo para que se escuchara.

Dejemos la discusión de hasta dónde conviene darles la palabra a los representantes de la guerra, que discuten y dialogan ahora en la Habana. Pidámosle a Dios por éxito de estas conversaciones. Pero démosles prioridad de hoy en adelante en escuchar la voz de las víctimas.

Pasemos a algo que parece más prosaico, pero que no lo es en realidad: nuestras visitas a los parques, a los jardines botánicos, a los senderos ecológicos. No lo es, porque en realidad pueden estar ofreciéndonos la oportunidad de gozar de lo que es la paz, de admirar la creación con sus bellezas, de ponernos en contacto con el Creador y descubrir aquello que dice en sus poemas San Juan de la Cruz: “Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura y yéndolos mirando, vestidos los dejó de su hermosura”.

Y para que este gozar de la creación no parezca una evasión, pensemos cómo si en la Habana, las partes no llegan a conclusiones sobre cómo detener la destrucción de los ecosistemas, habrán gastado el tiempo en discursos inútiles.

Uno de los grandes retos que tienen es detener el deterioro de la naturaleza frente a la siembra de coca y similares o a la explotación de tipo capitalista del oro y el petróleo. Pidámosle al Señor que a estos señores no les pase lo que a Marta que se olvidó entonces de lo esencial, en este caso que son más importantes las víctimas que los victimarios.