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Solidaridad es el nuevo nombre de la Hospitalidad

  •   Domingo Julio 21 de 2013
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

• Lecturas:
- Génesis 18, 1-10
- Carta de san Pablo a los Colosenses 1, 24-28
- Lucas 10, 38-42

• La liturgia de este domingo tiene como tema central la hospitalidad, la cual aparece hermosamente encarnada en dos grupos familiares: la pareja de Abraham y Sara, en la primera lectura, y las hermanas Marta y María, en el evangelio:

- En la primera lectura, tomada del libro del Génesis, el patriarca Abraham y su esposa Sara dan la bienvenida a tres peregrinos, a quienes atienden espléndidamente, junto al encinar de Mambré. Esta escena inspiró a uno de los más destacados artistas rusos, Andréi Rubliov, quien pintó su famoso ícono de la Trinidad, entre 1.422 y 1.428, que es una de las obras maestras del arte bizantino; se puede admirar en la Galería Tetriakov, de Moscú.

- En el texto evangélico que acabamos de escuchar, Jesús, que recorría los pueblos anunciando el Reino de Dios, es acogido por una familia; en este relato se inmortalizan los nombres de dos de sus miembros, Marta y María, quienes colmaron de atenciones a tan distinguido huésped; cada una lo hizo según su personalidad: Marta, muy activa, estuvo pendiente de que todos los detalles funcionaran a la perfección; Marta, más reposada, escuchaba atentamente las palabras del visitante.

• La hospitalidad es la cualidad de acoger con amabilidad y generosidad a los huéspedes, que pueden ser invitados especiales o desconocidos. En griego, la palabra hospitalidad significa “afecto hacia los extraños”; y en latín, el verbo usado es hospitare, que significa “recibir como invitado”; de estas raíces griegas y latinas se derivan palabras tales hotel, hostal, hospital, hospicio. Estas palabras, en medio de su diversidad de acentos, tienen un denominador común: ofrecer techo y alimentación a quienes, por diversos motivos, tienen necesidad de ello.

• En la antigüedad, la hospitalidad era una de las virtudes más valoradas; era un deber sagrado ser amable con los viajeros y con los extranjeros. Esta sensibilidad todavía existe en el campo y en las ciudades pequeñas, pero en las grandes ciudades se ha perdido, pues el individualismo y la desconfianza han contaminado las relaciones sociales. Si un desconocido nos pregunta la hora, sospechamos que nos va a robar el reloj; si alguien llama a la puerta, nos cercioramos de su verdadera identidad; si alguien es herido en la vía pública, no nos detenemos a ayudarlo para evitar vernos envueltos en líos judiciales. Es triste reconocerlo, pero en nuestras ciudades, si actuamos de acuerdo con la virtud de la hospitalidad, podemos tener serios problemas…

• Observemos con atención el comportamiento de estos ancianos anfitriones, Abraham y Sara, con sus jóvenes huéspedes:

- Este encuentro está envuelto en una atmósfera religiosa, pues todo el contexto pone de manifiesto el talante sacral de los visitantes. Abraham ve en ellos una manifestación de la presencia de Dios.

- Los anfitriones no se contentan con ofrecer una amble bienvenida a los caminantes, sino que muestran una gran generosidad; el texto deja constancia de las instrucciones que dio el jefe de la familia para atender espléndidamente a los huéspedes.

- Así como Abraham fue espléndido en la acogida, también sorprende el agradecimiento de éstos, que supera todas las expectativas que pudo tener Abraham. Ellos prometieron a estos esposos que, a pesar de su avanzada edad, concebirían el hijo que tanto habían deseado. En este contexto en que se desarrolla la cena en el encinar de Mambré, este agradecimiento es una muestra de la generosidad sin límites de Dios con aquellos que le son fieles.

• Pasemos ahora al texto del evangelio de Lucas. Los comentaristas cristianos han escrito muchas páginas sobre las hermanas Marta y María; en sus escritos, ponen de manifiesto que el comportamiento de estas hermanas recapitula dos vocaciones o carismas dentro de la Iglesia: el apostolado activo, que se ocupa de las actividades parroquiales, de las instituciones educativas, de los hospitales, etc. estaría representado por Marta; María, por su parte, sería el símbolo de otra faceta de la vida de la Iglesia, más dedicada a la oración y al estudio. Ambas vocaciones son esenciales en la vida de la Iglesia.

• ¿Qué nos piden estos textos sobre la hospitalidad? Ciertamente, tenemos que reconocer que los tiempos han cambiado y que hemos pasado de una actitud de acogida a una desconfianza que permea todas las relaciones sociales. Este cambio de actitud no es gratuito, ya que es el resultado de experiencias reales que exigen ser muy cuidadosos.

• Sin embargo, esta explicación no nos puede dejar tranquilos en nuestro mundo de puertas y ventanas cerradas. En el mundo actual hay dos fenómenos sociales que reclaman nuestra atención y nos piden una respuesta activa; millones de hermanos nuestros deben abandonar sus lugares de origen; unos lo hacen con el fin de tener mejores oportunidades para ellos y sus familias; otros lo han hecho porque la violencia los ha arrojado de sus tierras. La pobreza y la violencia son los dos grandes factores que producen la migración forzada de millones de seres humanos. No se trata, pues, de los tres jóvenes visitantes que se acercaron al viejo Abraham en búsqueda de agua, sombra y algún alimento. Son millones de seres humanos que carecen de los bienes básicos y que están hacinados en los campos de refugiados o en los barrios de invasión de nuestras ciudades.

• Se trata de un problema social de grandes proporciones. El Papa Francisco acaba de tener un gesto profundamente humanitario al visitar la isla de Lampedusa, en el extremo sur de Italia y muy cerca de la costa de África, donde llegan miles de africanos huyendo de la pobreza y de la guerra. La comunidad internacional debe dar una respuesta humanitaria. Regresarlos a sus países de origen es condenarlos a una muerte segura; pero tampoco es posible abrir las fronteras a una inmigración indiscriminada. Uniendo los recursos provenientes de los dineros públicos y los aportes de los ciudadanos, será posible ayudar a los migrantes forzados por la pobreza y a los desplazados de la violencia. En nuestro mundo, el valor de la hospitalidad ha evolucionado. Solidaridad es el nuevo nombre de la hospitalidad.