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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Julio 28 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Hoy las lecturas dominicales nos presentan dos pasajes muy interesantes. El primero está tomado del Génesis. Con el peligro de quitarle todo el dramatismo que posee, digamos que se trata de lo que en Colombia llamamos el “regateo”. Abraham junto al encimar de Mambré regatea con Yahvé.

Ante todo, es una forma de darnos el autor del pasaje una visión de un Dios cercano a una persona de gran espiritualidad como lo fue Abraham. En el “negocio” éste logra que el Señor baje de 50 justos a 10: Por consideración a esos 10 no destruirá Yahvé a Sodoma (Gen 18, 32).

En más de una ocasión hemos escuchado amigos quejándose del poco número de personas concientizadas sobre el valor de la Ecología, es decir, sobre el cuidado de la naturaleza. Se lamentan del número tan grande de quienes no saben contemplar las bellezas de la Naturaleza, de quienes contaminan el medio ambiente, de quienes no reciclan, incluso de quienes manejan “locomotoras mineras” y destruyen ecosistemas y contaminan ríos de aguas puras.

Les solemos responder con cierto regateo también. En realidad no son tan pocos. Pero, con todo, el problema para nosotros sí es el lograr despertar, movilizar, interesar e incluso evangelizar a muchas más personas sobre la Buena Noticia de que el Señor desea que recemos de verdad el Padrenuestro. Esa oración que Lucas nos propone hoy, para que trabajemos por santificar su nombre y luchar porque venga a reinar, en todos los campos, incluyendo el ecológico.

La semana pasada leímos sobre una visita muy especial. También de Yahvé a Abraham. Se le presentó junto con otros dos personajes, a quienes el patriarca procuró atender lo mejor posible: agua para que se laven los pies, un poco de pan para que recobren las fuerzas antes de seguir el camino.

Jesús hoy se nos propone que pidamos al Padre el pan. Pero no el pan mío, ni el de hoy, sino el nuestro de cada día. La palabra Pan está cargada de significado. Si frente en una manifestación popular aparece una pancarta pidiendo pan para las familias y el presidente sale a regalar unos pancitos a la gente, esta se siente burlada. El pan en este caso significaba lo necesario para vivir.

Jesús, para mostrarnos la importancia de la oración, nos ofrece hoy una comparación con panes. Es la de quien llega de noche inoportunamente a pedir tres panes a un amigo. Al principio no le hace caso, pero después de seguirle pidiendo con cierta inoportunidad, se levanta y se los da.

Más adelante Jesús nos sale con dos simpáticos chistes . El primero: “Supongamos que a un padre de familia un hijo le pide un pescado: ¿le va a dar una serpiente? O supongamos que le pide un huevo: ¿le va a dar un alacrán?” (Lucas 11, 12 - 13).

Mateo coloca en este mismo pasaje, un ejemplo que va más con nuestra reflexión: “Quién de ustedes, si su hijo le pide un pan, ¿le va a dar una piedra?” (Mateo 6, 9). Su Padrenuestro, a diferencia de Lucas que es más conciso, lo expresó, como buen judío, con 7 peticiones. Suele ser el que rezamos en el rosario, y el que estamos invitados a repetir hoy en la Eucaristía.