Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Agosto 04 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

La ambición es condenada por San Pablo en la carta de hoy: “Y en particular a la ambición que es una especie de idolatría” (Colosenses 3,5). Es ridiculizada en la primera lectura, pero con el nombre de vanidad. Las ganancias, el ambicioso tendrá que dejarlas después a alguien que no pasó ningún trabajo para conseguirlas (Eclesiastés 2,21)

Pero quien mejor trabaja este tema, como solemos decir, es Jesús en el Evangelio. Lo hace con la dura parábola del rico que se dedicó a negociar con las ganancias que le produjo la tierra y sus cosechas. Dicho hombre, teniendo abundantes víveres en reserva para muchos años, se vanaglorió diciendo: “Ya puedes descansar, comer y beber y ser feliz” (Lucas 12, 19). Pero ese mismo día escuchó: “Insensato, esta misma noche perderás la vida. Y todo lo que has amontonado: ¿Para quién será?” (Lucas 12 20).

Hasta la persona más despistada, que escuche las lecturas de este domingo, no tendrá ninguna dificultad para relacionarlas con lo que está sucediendo hoy. Si miramos la naturaleza, vemos que tenemos en común con los minerales toda nuestra estructura atómica y buena parte de la molecular y en este sentido obedecemos a las mismas leyes físicas. Pero no somos un mineral.

Con los vegetales tenemos en común la organización molecular orgánica, que nos posibilita la retención y circulación de la energía. Pero no somos una planta.

Con los animales compartimos la capacidad de movilidad y el actuar en orden a impulsos de tipo sensitivo y no sólo energético. Pero no somos animales.

Hay algo que sólo tenemos nosotros: la libertad, que nos regaló Dios desde el inicio de la humanidad. Y junto con ella todo el vasto mundo de los sentimientos, la imaginación, la inteligencia, la intuición y de la voluntad nos caracteriza.

¿Cómo estamos empleando nuestra libertad, nuestra capacidad de raciocinar, de buscar la verdad, de pensar, de programar, de decidir? He ahí la pregunta.

La respuesta: muchos seres humanos están tratando la naturaleza con inteligencia, con cuidado, con ética, con honradez. Pero también muchos otros con codicia, con ambición, con irresponsabilidad. Por ejemplo, el“No es el hombre para el sábado”, lo viven al revés. Están afirmando con hechos que el hombre si es para el dinero, para la ganancia fácil, para la codicia, para la ambición.

Y si en algún campo lo están aplicando, es en el la Ecología. El hombre es para el oro, para el derroche, para la codicia de los bienes, que Dios no da a través de la naturaleza. No interesa destruirla por la ambición, con tal de enriquecerse.