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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Agosto 11 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

La segunda lectura tomada de la carta a los Hebreos señala una serie de personas de fe y resume en qué consistió esta. Abraham salió para una tierra desconocida; Isaac y Jacob esperaban llegar a una ciudad de sólidos fundamentos; Sara esperó un hijo a pesar de de su edad. Si abrimos la Biblia y seguimos leyendo este texto, encontraremos también en qué consistió la fe de Moisés y otros personajes bíblicos.

Nuestra fe cristiana nos impulsa sin cesar hacia el futuro. El hombre va construyendo el futuro que sueña. Pero estos sueños con frecuencia se ven amenazados y es cuando la esperanza cristiana tiene una fuerza especial. Pase lo que pase el proyecto del Reino se cumplirá.

Por eso Jesús les dice sus apóstoles: “No teman, rebañito mío, porque su Padre tuvo a bien darles parte de su reino” (Lucas 12, 32). Y los invita a comprometerse con este proyecto, pero animándolos a estar preparados para que cuando venga el amo de las bodas no los encuentre dormidos. Los exhorta además a ser administradores fieles y solícitos, a fin de que cuando aparezca su señor los encuentre al cumpliendo el deber.

En la última semana de julio tuvimos un ejemplo admirable de este compromiso. En una población del Tolima, llamada Piedras, se realizó la Primera Consulta Popular Minera. Por una votación de 2.971 votos contra 24 se rechazó el proyecto más grande de minería de América Latina, propuesto en este caso por la AngloGolden? Aschanti. En la práctica este consistía en aprovechar este territorio, destruir sus ecosistemas, sus fuentes de agua a cambio de unos puñados de dólares por el oro que se iba a explotar.

Fueron personas que tuvieron fe en sí mismas, que se sintieron administradores responsables de los bienes que el Señor les dejó. Mostraron, como lo dice Jesús, que allí donde estaba su riqueza, estaba su corazón. Su riqueza estaba en la naturaleza, en los sembrados, en los campos y manantiales y no en un oro traicionero, que con apariencia de ganancias les iba a dejar pobreza, desertificación, contaminación de aguas.

Recordemos otro caso. El sábado 28 de mayo, el grupo religioso denominado la Casa sobre la Roca hizo un seminario sobre “Cristianismo y Minería”, en Bucaramanga para probar que la Biblia sí era amiga de la minería (en este caso de la multinacional Greystar). Después de escuchar a bien pagados oradores, una sencilla campesina del corregimiento de California se levantó de su asiento y les confesó a los participantes que la minería hasta ahora sólo les habría dejado pobreza. Fue la persona que mejor habló. Partió de su experiencia, fue honesta y valiente.

La fe en los bienes celestes, último fundamento de nuestra esperanza, se debe traducir en la tierra en compromisos que sean a favor de la comunidad y no de intereses particulares. A eso nos llaman las lecturas de hoy. Es como dice el libro de la Sabiduría para que cobremos ánimo al saber con certeza en qué promesas tenemos puestas nuestras esperanzas (Sabiduría 18.6).

Qué bueno que estas lecturas nos despertaran deseos y compromisos por defender el medio ambiente de tantos enemigos que atentan contra él y en la práctica contra todos nosotros, las víctimas de estos atentados.