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Aporte Ecológico a la homilía del domingo.

  •   Domingo Septiembre 15 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Vamos a realizar un rastreo de todas las actividades ecológicas que necesitan una conversión. Por lo pronto, los paros campesinos que paralizaron a Colombia, nos están mostrando que es necesario frenar los abusos de los que se benefician de los T.L.C., sean importadores o exportadores. Sus excesivas ganancias son gracias a la pobreza del campesino, debida los costosos insumos. Vivan los de ruana y abajo los de capucha!

En segundo lugar, se necesitan cambios en el minero. Los pequeños mineros han estado trabajando con elemento rústicos (una badea como colador del oro) en búsqueda de sostener los gastos de sus familias por generaciones. A ellos habría que ayudarles a organizarse en cooperativas, para que respeten la naturaleza y el medio ambiente. Y a los grandes mineros, a las transnacionales, había que frenarles para que no sigan destruyendo ecosistemas riquísimos en fauna y flora, ni sigan llevándose las riquezas del país.

En toda la vida ha habido necesidad de conversiones y cambios. Un caso nos lo presenta la lectura del Éxodo. El pueblo, que Moisés sacó de Egipto, se pervirtió y acabaron adorando un becerro de oro. Necesitaban cambiar.

Pablo, que había sido blasfemo y había perseguido e injuriado al Señor en sus miembros, comprendió que Jesús había venido al mundo para salvar a los pecadores, empezando por el mismo apóstol de los gentiles.

Y Jesús nos pone tres ejemplos: dinero perdido, oveja descarriada e Hijo Pródigo. Cuando se arreglan los problemas materiales (dinero), animales (la oveja) y humanos (tanto el hijo menor como el mayor en este caso), la felicidad regresa, la dicha se apodera de todos.

Así nosotros seremos felices cuando se acabe la ambición de los usufructuantes de los T.L.C., de los terratenientes, de las personas enriquecidas por el apoyo de las empresas transnacionales.

Pero todos, como hijos de Abraham, de Pablo y de Jesús, estamos invitados a cambiar de vida. Y así de muertos pasaremos a estar resucitados con Cristo, de perdidos a encontrados.