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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Septiembre 22 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

La frase con que termina el evangelio de hoy es contundente: “No es posible servir a Dios y al dinero” (Lucas 16, 13). Y viene precedida de otra por el estilo: “Ningún siervo puede servir a dos señores”. Y esta relacionada con la parábola del administrador infiel, aquel que le hizo un gran fraude a su señor. En efecto, se ingenió cómo cambiar los precios de las deudas, a fin de ganarse a los deudores, como suele hacer los negociantes “mundanos”, es decir, que siguen los criterios del mundo y no de Dios.

También en la primera lectura, el profeta Amós presenta una de esas trampas que se repiten, de algún modo hoy en día, relacionadas con el trigo. Pero antes de analizar estos fraudes recordemos la bella historia de este cereal.

El trigo originalmente era silvestre. Creció primero en la Mesopotamia entre los valles de los ríos Tigris y Eufrates en el Medio Oriente hace casi 10.000 años. Pero fueron los egipcios los que descubrieron la fermentación y fueron ellos los primeros en cocinar panes levados entre los años 2.000 y 3.000 a.C., como nos enseña la historia.

Ya para los años 1750-1850 d.C., la revolución industrial trajo nuevas tecnologías. Hubo un proceso de migración masiva del campo a la ciudad y se necesitaron nuevos métodos de molienda y panificación. La utilización de piedras de molino fue reemplazada por el acero. En el siglo XX aparecieron molinos automáticos más sofisticados, que incrementaron la productividad y obtuvieron harinas más blancas, debido a la incorporación del cernido (separación del salvado). Hoy se hacen más alimentos con trigo que con cualquier otro cereal.

Pero por desgracia se repite la explotación de que nos habla Amós: “Oigan esto, ustedes los que explotan al pobre y quieren acabar con los humildes. Con impaciencia esperan que termine la fiesta de la luna nueva para vender su trigo, y no ven el momento de que pase el sábado para abrir los almacenes. Disminuyen la cantidad y aumentan el precio, usan balanzas falseadas, y venden hasta el desecho del trigo”(Amós 8, 4-6).

Hoy se repite de formas muy parecidas en los graneros de los barrios. Y de formas más sofisticadas con el negocio de las semillas transgénicas y la prohibición de usar semillas nativas, para aumentar las ganancias de empresas como Monsanto y otras.

El siguiente paso de la homilía es obvio: vamos a consagrar el Pan elaborado con este cereal. Jesús lo escogió de seguro por lo fácil de acceder a él, pero también por el significado: muchos granos se convierten en un pan. La Iglesia también se compone de muchas personas que forman una Unidad.

(Valdría la pena poner un aviso en la iglesias, haciéndole propaganda a un documental, en donde se denuncia la resolución 970 del 2010 expedida por el Instituto Colombiano Agropecuario- ICA. Se encuentra en Google: Documental 970.)