Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Noviembre 03 de 2013
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El libro de la Sabiduría nos presenta hoy una serie de ideas, de esas que iluminan la vocación de quienes se sienten llamados por Dios a promover una cultura ecológica y a luchar por un mundo más de acuerdo con su Proyecto creador. Pero de todas, la central es esta:
“Porque amas todo lo que existe y no desprecias nada de lo que hiciste. Si odiaras alguna cosa, no la habrías creado. ¿Cómo existiría algo si Tú no lo hubieras querido? ¿Cómo permanecería si Tú no lo hubieras creado?” (Sab 11, 24-25).
Es decir, debemos partir del hecho de que Dios quiere la creación y como dice el salmo “es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas” (Salmo 145,9). Por tanto, espera que nosotros también amemos la obra de sus manos.
Pueden existir muchos motivos para que una persona ame la Ecología: porque ve una manera práctica de ejercer una profesión, por ejemplo como ingeniero agrícola; porque así lo aprendió de sus mayores; porque quiere servir a los demás;, porque tiene un temperamento estético que le lleva a admirar la belleza… Pero sí quiere llegar a lo más profundo, no puede menos de valorar las ideas antes expuestas y hacerlas vivencia en su vida.
A las personas a quienes nada de esto les mueva, se les puede invitar a que lean el Evangelio. Allí aparece un hombre materialista y explotador de sus hermanos, pero que al encontrarse con Jesús cambió radicalmente: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de lo que tengo, y si a alguien le cobré más de los debido, le voy a devolver cuatro veces más” (Lucas 19, 8).
Qué bueno que en nuestra sociedad existieran muchos más Zaqueos. Personas que comenzaran a valorar la naturaleza y a cuidarla; que se preocuparan por fenómenos actuales como es el caso de empresas transnacionales que cobran más de lo debido y fuera de eso destruyen nuestros ecosistemas; de las locomotoras mineras que pasan destruyendo la creación, sin escrúpulos; de personas dedicadas a la extracción de minerales y a la contaminación con mercurio y otros venenos, etc.
Qué bueno que pudiéramos decir: “Hoy llegó la salvación a esta casa”, a nuestro oikos (Lucas 19, 9). Por eso “te ensalzaré, Dios mío, mi rey, y bendeciré tu nombre por siempre jamás” (salmo 145, 1).
Qué bueno, que como Zaqueo, invitáramos con más frecuencia a Jesús a nuestra casa, a nuestro mundo actual, a nuestros parques, pero sobre todo a nuestro corazón.