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Pistas para la Homilía

  •   Domingo Noviembre 17 de 2013
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Dos categorías de seres humanos: los que trabajan y los holgazanes

Lecturas:

  • Profeta Malaquías 3, 19-20ª
  • II Carta de san Pablo a los Tesalonicenses 3, 7-12
  • Lucas 21, 5-19

Nuestra meditación dominical se inspirará en la segunda lectura; en ella, el apóstol Pablo nos habla de la importancia que tiene el trabajo. Sus comentarios a propósito de este tema los desarrolla en dos momentos: primero habla de su experiencia personal como hombre trabajador; luego denuncia a los holgazanes.

En primer lugar, manifiesta su testimonio personal como un hombre cuya vida ha sido económicamente productiva; escuchemos sus palabras: “Cuando estuve entre ustedes, supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer; antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme, para no serles gravoso”.

¿A qué actividades económicas se dedicaba Pablo? Hay un texto del libro de los Hechos de los Apóstoles (18, 1-3) que nos cuenta que Pablo se dedicaba al oficio de fabricar tiendas, las cuales eran usadas por los pastores que se desplazaban con los rebaños en búsqueda de pastos; el conocimiento de este oficio le permitió vincularse al taller que los esposos Áquila y Priscila tenían en Corinto.

El apóstol valora el trabajo como fuente de los recursos que nos permiten satisfacer nuestras necesidades básicas. Mediante el trabajo, participamos en la obra creadora de Dios. Ahora bien, en esta dinámica productiva, durante siglos la humanidad no tuvo preocupaciones sobre los límites del crecimiento y del desarrollo, creyendo ingenuamente que la naturaleza era inagotable. Solamente en las últimas décadas hemos tomado conciencia sobre los límites que existen para la explotación de los recursos naturales. En este contexto, la palabra sostenibilidad es una de las mayores preocupaciones de la sociedad contemporánea. Estamos destruyendo las condiciones de vida de nuestro planeta, comprometiendo gravemente el futuro de la humanidad. El cambio climático es una gravísima consecuencia del comportamiento irresponsable de la humanidad.

Volvamos al tema inicial: el apóstol Pablo se refiere al trabajo; empieza dando testimonio de su actividad productiva como fabricante de tiendas, lo cual le permite sostener a su familia.

En segundo lugar, Pablo denuncia a las personas improductivas, que no toman en serio el trabajo y que se aprovechan de lo que otros producen. A estos personajes, que todos conocemos, Pablo los llama holgazanes. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, holgazán se “aplica a la persona vagabunda y ociosa, que no quiere trabajar”. Estas personas siempre han existido, y se las ingenian para vivir de lo que producen otros. Los invito a explorar esta curiosa tipología de los holgazanes:

  • Cuando leemos los libros de historia, nos queda muy claro que la aristocracia era un grupo social absolutamente improductivo, que consideraba despreciable el trabajo, y que malgastaba su tiempo en cacerías, torneos y se dedicaban a la guerra como una forma de pasar el tiempo…. Mientras tanto, los campesinos trabajaban, en condiciones inhumanas, para financiar los lujos y excentricidades de estos parásitos.
  • También podemos clasificar en esta vergonzosa categoría de los holgazanes a los hijos inútiles de padres ricos, que no han querido estudiar, que no son disciplinados y que, a pesar de su incompetencia, aspiran a ocupar cargos directivos en las empresas que han establecido sus mayores. Conocemos la triste historia de muchas empresas familiares que se arruinaron por la improductividad de los herederos, que devengaban altos salarios y exigían jugosos dividendos.
  • Dentro del variopinto zoológico de los holgazanes, también podemos identificar a los que viven tramposamente de los recursos del Estado, disfrutando de unas pensiones y de unos beneficios a los que no tienen derecho, pero que logran gracias a los alegatos de carteles de abogados y a las complacientes sentencias de algunos jueces.
  • También podemos considerar como holgazanes, además de delincuentes, a los viven del trabajo de otras personas a quienes no les pagan el salario justo ni las prestaciones sociales que establece la ley. Esto es muy frecuente en el sector rural, donde subsisten estructuras feudales.
  • Dentro del colectivo de los holgazanes, hay un sector particularmente repugnante, y son aquellos que viven de la explotación sexual de mujeres y niños. Se trata de mafias tenebrosas que trafican con seres humanos.

Es hora de terminar nuestra meditación dominical. En su II Carta a los Tesalonicenses, el apóstol Pablo da testimonio de su compromiso con el trabajo productivo, el cual alternaba con las actividades apostólicas. Igualmente, denuncia a los holgazanes, que viven del trabajo de otros. Que las reflexiones del apóstol nos sirvan de motivación para llevar a cabo el trabajo diario con alegría, considerándolo, no una carga que nos ha sido impuesta, sino como una oportunidad de crecimiento personal y de contribución al bien común.