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Pistas para la Homilía

  •   Domingo Noviembre 24 de 2013
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Cristo Rey: del aniquilamiento a la exaltación como Señor del universo

Lecturas:

  • II Libro de Samuel 5, 1-3
  • Carta de san Pablo a los Colosenses 1, 12-20
  • Lucas 23, 35-43

Hoy celebramos la fiesta de Cristo Rey, con la cual se cierra el año litúrgico; a partir del próximo domingo, iniciaremos el tiempo del Adviento, que es la preparación para las celebraciones navideñas.

Igualmente, concluye hoy el Año de la Fe, que fue una convocatoria que nos hizo el Papa Benedicto XVI para que, con motivo de los 50 años de la inauguración del Concilio Vaticano II, revisáramos los fundamentos de nuestra fe. Esto es lo que hemos hecho cada domingo; hemos meditado en los misterios de la vida de Cristo, desde su encarnación hasta su muerte y resurrección, teniendo como guía al evangelista Lucas. Hemos avanzado en el conocimiento de Jesucristo, hemos dejado que su Palabra resuene en nuestro interior y le hemos pedido que seamos capaces de ponerla en práctica en nuestros hogares, en el trabajo y en nuestras actuaciones como ciudadanos.

Para comenzar nuestra meditación en esta fiesta de Cristo Rey, los invito a leer cuidadosamente el texto de la Carta a los Colosenses: “Cristo es la imagen de Dios invisible, el primogénito de toda la creación, porque en Él tienen su fundamento todas las cosas creadas. Todo fue creado por medio de Él y para Él”:

  • Estas palabras de san Pablo nos impactan porque nos llevan a meditar sobre la creación, que comprende la enorme complejidad del microcosmos, con las fascinantes investigaciones que se llevan a cabo sobre el origen de la materia y el bosón de Higgs, cuyo descubrimiento fue reconocido con el Premio Nobel de Física en el 2013, y la infinitud del universo en expansión. Tenemos que reconocer que, a pesar de los significativos avances de la ciencia, es poco lo que conocemos sobre el microcosmos y el universo...
  • Los católicos tenemos la mente abierta a los nuevos caminos que abre la investigación; nuestra fe no está amarrada a determinadas teorías científicas; seguimos con gran interés los aportes que hace la ciencia para una mejor comprensión de la creación.
  • Los católicos respetamos profundamente la autonomía del discurso científico, el cual no entremezclamos con la experiencia de fe. Son niveles diferentes. Las palabras del apóstol Pablo en su carta a los Colosenses no pertenecen al ámbito científico, sino que interpretan, desde la fe, el sentido trascendente del universo: “En Él tienen su fundamento todas las cosas creadas. Todo fue creado por medio de Él y para Él”. San Pablo no habla desde el escenario de un laboratorio de física o de biología, sino desde la hermenéutica teológica, es decir, nos explica el fundamento y sentido trascendente de la enorme variedad y diversidad del cosmos.

Vayamos ahora al texto del evangelista Lucas. El cambio de estilos y contextos es brutal. Pablo nos sitúa en una perspectiva cósmica; Lucas nos traslada a la sangrienta realidad de la crucifixión en el Gólgota. Allí encontramos a Jesús, el Mesías anunciado por los profetas, descendiente del rey David, colgado en una cruz.

Este texto de Lucas nos transmite los comentarios burlones hechos por personas que estaban en el teatro de los acontecimientos: las autoridades, los soldados y los dos delincuentes que compartían su suerte. El letrero escrito en griego, latín y arameo seguirá resonando hasta el fin de los tiempos: “Este es el rey de los judíos”:

  • La muerte de Cristo en la cruz rompe los paradigmas tradicionales sobre el poder; hasta ese momento, el poder había sido considerado sinónimo de fuerza, superioridad, imposición, supremacía. Por el contrario, del rey de los judíos es el más indefenso de los seres humanos; desde la cruz proclama un mensaje diferente.
  • El Hijo eterno del Padre, que asume nuestra condición humana y que se somete a todas las humillaciones llegando incluso a la muerte de cruz, nos descubre un horizonte absolutamente nuevo de servicio y entrega. Da su vida para que nosotros la tengamos en abundancia.
  • Al verlo clavado en la cruz, sus seguidores nos vemos obligados a revisar los conceptos tradicionales de liderazgo, autoridad, prestigio social. Jesucristo nos enseña que el poder no es un valor en sí mismo, sino que es una responsabilidad frente a los demás. Jesucristo nos enseña, con su ejemplo, el servicio y el perdón a los que nos contradicen y atacan.

Las lecturas de esta fiesta de Cristo Rey nos muestran dos facetas del Señor: el evangelista Lucas nos lo muestra sometido a los peores extremos de crueldad, despojado de todo; y el apóstol Pablo nos presenta a un Cristo cósmico, primogénito de toda la creación. Durante su corto pero revolucionario ministerio, el Papa Francisco no cesa de invitarnos, con el ejemplo y con sus palabras, a dar testimonio de sencillez, de cercanía a los pobres y de desprendimiento del poder. Que esta fiesta de Cristo Rey nos permita recapitular los misterios de la vida de Cristo celebrados a lo largo del año litúrgico, desde el despojo que comienza con la encarnación, hasta su exaltación como Señor del universo; y que aprendamos la lección radical de servicio y entrega que nos dio.