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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Enero 26 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Cuando una persona se interesa por algo, comienza a leer libros o documentos relacionados con el tema. Vamos a preguntarnos cómo es nuestro interés por la conservación de la Creación y qué conozco sobre la Ecología. Las preguntas pueden ser: ¿Conozco algunos documentos sobre los retos de la Ecología y los Encuentros Mundiales? ¿Conozco algunas leyes, actuaciones de personas o instituciones que favorezcan el bien común de mis hermanos los hombres?

El Evangelio de hoy nos habla de cómo Jesús salió de Nazaret para establecerse en Cafarnaúm, junto al lago de Galilea. Allí se encontró con un pueblo que andaba en tinieblas. Y comenzó a proclamarles: “Vuelvan a Dios, porque llegó la hora de su reinado” (Mateo 4, 17). Luego nos narra el encuentro con personas a las que llamó a esta misión. Y cómo ellos fueron generosos y lo siguieron.

A esas tinieblas se refería Isaías: “El pueblo que andaba en tinieblas vio la luz de un gran día; vivían en sombras de muerte y una luz les brilló” (Isaías 9, 1). Esa Luz también nos ha brillado y sigue brillando entre nosotros. El Verbo habitó entre nosotros (Jn 1,14). Ese nosotros no es una humanidad en abstracto, sino seres humanos, rodeados de la naturaleza, los minerales, las plantas y los animales.

Hace un tiempo, reaccionábamos contra quienes hablaban de la Ecología, como si esto nada o muy poco tuviera que ver con la Fe. Pero hoy no es así: la Ecología tiene mucho que ver con el hombre, la comunidad, la Iglesia y la sociedad.

Con la Encarnación sucede algo parecido. No podemos pensar a Jesús como un ser desligado de la creación. Jesús nació y vivió en un medio ambiente concreto, el de Belén y Nazaret; los campos de Galilea y Samaria; las montañas de Judea. Por eso continuamente se refirió a la vida que se daba en ellos, en sus parábolas y dichos.

En virtud de todo lo anterior, sigamos a san Pablo que invita a: “pónganse de acuerdo todos... permanezcan unidos en un mismo sentir y un mismo parecer...” (I Cor. 1,11). Así como conocemos la Biblia, démosle también alguna importancia al conocer algunos documentos y datos al respecto de nuestro tema. Valoremos ciertas palabras como cariño, cuidado, amor a la naturaleza. Que esas palabras se manifiesten en obras como el defender los ríos, los bosques, los humedales, los ecosistemas. Y que impliquen también luchar contra enemigos como los transgénicos, el uso del glifosato y ciertas locomotoras mineras.

No olvidemos que este en el AÑO INTERNACIONAL DE LA COOPERACIÓN EN LA ESFERA DEL AGUA Y EL AÑO INTERNACIONAL DE LA QUINUA.

Y los colombianos que estamos en la 16a. Semana de la campaña: COLOMBIA TERRITORIO LIBRE DE TRANSGÉNICOS, MEGAMINIERIA Y GLIFOSATO.