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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Febrero 09 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El Evangelio de Mateo hoy es la continuación de las Bienaventuranzas y nos invita, como Isaías a ser Luz del mundo: "Así debe brillar su luz ante los hombres, a fin de que vean el bien que ustedes hacen y glorifiquen al Padre que está en el cielo" (Mt. 5,16).

Herodes se alarmó cuando llegaron los sabios de oriente y preguntaron por el Mesías (Mt 2,4). Quien lea con cuidado el evangelio de San Mateo también se puede alarmar. En 5 grandes discursos o secciones agrupa las enseñanzas de Jesús sobre el Reino de Dios y nos presenta una gran ruptura con el Antiguo Testamento.

Suelen presentar las Bienaventuranzas como el primero de estos discursos. Quizás las sepamos casi de memoria: Bienaventurados los pobres en el espíritu, los que lloran, los humildes, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los pacíficos, los perseguidos... Algunas Biblias indican cómo a cada discurso este evangelista añade una sección de actividades de Jesús, en especial de milagros.

Una forma "pedagógica y actualizada" de leer las Bienaventuranzas desde la Ecología, es hacer una lectura al revés, buscando a quién llama feliz la sociedad de consumo: Hagamos un ejercicio, con un poco de chispa y humor:

  • Dichosos los que no tienen espíritu de pobre, porque no les hace falta ni el Creador, ni la creación, ni los hermanos.
  • Dichosos los que afligen y hacen llorar a los demás, destruyendo la naturaleza.
  • Dichosos los soberbios que se pavonean de humillar a los campesinos y demeritar sus cosechas con los precios injustos.
  • Dichosos lo que carecen de hambre y sed de justicia en un campo tan inútil como la Ecología.
  • Dichosos los que no tienen misericordia con las plantas, los animales ni las mismas personas humanas.
  • Dichosos los sucios de corazón, que no son capaces de contemplar las bellezas de la naturaleza.
  • Dichosos los violentos que destruyen las selvas para producir drogas.
  • Dichosos los que persiguen y matan a los promotores del medio ambiente

sano.

Isaías, como después Jesús, presenta positivamente estas Malaventuranzas anteriores: "Si partes el pan con el hambriento y ofreces techo a los desamparados; si ves a alguien desnudo y le das ropa y no te desentiendes de tu semejante brillará tu luz como el amanecer y sanarán muy pronto tus heridas" (Is. 58, 7-8) Y enseguida: "Si dejas libre al oprimido y renuncias al ademán despectivo y a las palabras maliciosas; si te privas del pan para dárselo al hambriento y satisfaces la necesidad del indigente, surgirá tu luz en las tinieblas" (Is. 58, 9-10).

Las enseñanzas de Jesús valen para la caridad, la fe, la esperanza. Pero también para lo ecológico. Si hubiéramos tomado en serio sus recomendaciones, de cuántos permisos "legales", para seguir contaminando y acabando con los páramos y humedales, nos habríamos salvado.

Sólo con que rezáramos el Padrenuestro (Mt 6,9-13) con el espíritu verdadero y no acomodado a nuestras intenciones torcidas, cuánto no progresaríamos en la conservación de un Medio Ambiente sano, de acuerdo con la voluntad de Dios, que es la construcción del Reino.

Jesús habla en San Mateo de dos caminos, uno estrecho y otro amplio (7,13-14)); de dos árboles, uno que da frutos buenos y otro malos (5,15-20); de dos casas, una edificada sobre roca y otra sobre arena (7,24-27); de dos clases de discípulos (7,21). Si miramos nuestra forma de vivir el cristianismo con relación a la Ecología, encontramos también dos formas.

Hay personas que cuidan con estricto respeto los recursos naturales, otras que los despilfarran y derrochan. Unas que se preocupan por promover proyectos urbanos de tipo humano, otras por realizar proyectos para bien de su cuenta bancaria. Unas por respetar los humedales, otras por rellenarlos de escombros para construir edificaciones perjudicando el bien ciudadano. Unas por ahorrar y reciclar, otras por lucir meras apariencias, con gastos exorbitantes.